Interesante recuerdo histórico de un territorio enclavado en la provincia de Manabí (Ecuador) junto al Océano Pacífico. Su población se caracteriza por sus labores agrícolas, artesanales, turísticas y comerciales, impulsadas estas últimas con mercadería llegada por mar de otros países.

LIC. MILTON RICARDO BOWEN RIVERA*

miltonbowenrivera@hotmail.es

Durante más de un siglo, Charapotó formó parte de la jurisdicción de Montecristi. Un decreto de 1945 cambió el mapa político de Manabí y marcó el inicio de una nueva etapa histórica.

Pocos conocen que la actual parroquia de Charapotó no siempre perteneció a su jurisdicción actual. Durante 121 años, este territorio estuvo bajo la administración de Montecristi, en un modelo de organización territorial que reflejaba la concentración del poder en determinados núcleos regionales. Esta relación se mantuvo hasta 1945, cuando un decreto legislativo redefinió los límites y cambió su destino político.

Orígenes: un territorio ancestral con peso histórico

Charapotó no es un asentamiento reciente. Su origen se remonta a tiempos prehispánicos, cuando ya existían poblaciones organizadas en la zona costera de Manabí. Posteriormente, con la llegada de los españoles, fue formalmente fundado en 1534, consolidándose como uno de los núcleos más antiguos de la región.

Durante la colonia, su administración dependía de estructuras mayores como la Tenencia de Puerto Viejo, lo que marcó una tradición de subordinación territorial que continuaría en la etapa republicana.

1824: el inicio de la dependencia

Con la consolidación de la República del Ecuador y la reorganización territorial impulsada en 1824, Montecristi fue elevado a cantón, convirtiéndose en un centro político clave en Manabí.

En ese contexto:

  • Charapotó pasó a ser parroquia rural
  • Quedó bajo la jurisdicción administrativa, política y judicial de Montecristi

Esto significaba que:

  1. Las decisiones se tomaban fuera del territorio
  2. La representación local era limitada
  3. El desarrollo dependía de prioridades externas

Un siglo de subordinación (1824–1945)

Durante más de un siglo, Charapotó permaneció bajo esta estructura.

Este periodo se caracterizó por:

  • Centralización del poder en Montecristi
  • Dependencia institucional de Charapotó
  • Crecimiento local sin autonomía política

A pesar de ello, Charapotó mantuvo actividad económica relevante, especialmente en la agricultura y el comercio regional.

1945: el decreto que cambió la historia

El punto de quiebre llegó en 1945.

Mediante el Decreto Legislativo del 22 de febrero de 1945, el Estado ecuatoriano resolvió:

  • Separar a Charapotó de Montecristi
  • Incorporarlo al Cantón Sucre

Este decreto fue publicado en el Registro Oficial en marzo de ese mismo año, dándole plena validez jurídica.

Un elemento clave: La decisión respondió también a solicitudes de los propios habitantes, lo que evidencia una voluntad de cambio desde lo local.

Más que un cambio territorial

La separación no fue solo administrativa. Representó:

  1. Descentralización del poder: Montecristi dejó de concentrar el control sobre varios territorios históricos.
  2. Búsqueda de autonomía: Charapotó pasó a integrarse a una jurisdicción distinta, con nuevas dinámicas políticas.
  3. Reconfiguración de Manabí: El cambio forma parte de un proceso más amplio de reorganización territorial en la provincia.

Conclusión

La historia de Charapotó demuestra que los territorios no son estáticos. Su pertenencia administrativa responde a decisiones políticas, contextos históricos y luchas por representación.

  • Durante 121 años, Charapotó dependió de Montecristi.
  • Desde 1945, inició una nueva etapa bajo la jurisdicción de Sucre.

Entender este pasado no solo aporta contexto histórico, sino que permite comprender cómo se ha construido el poder territorial en Manabí.

Hoy, cuando se discuten temas de identidad, autonomía y desarrollo local, mirar al pasado no es un ejercicio académico: es una herramienta para entender el presente.

¿Será delito decir la verdad?

©25.04.2026

* Milton Ricardo Bowen Rivera es periodista portovejense versado y de larga data, que ha contribuido con su ejercicio profesional para diferentes medios de comunicación masiva en la provincia de Manabí (Ecuador), alternando esa labor como relacionista público para diversas instituciones públicas y privadas. El artículo que precede es su segunda contribución para enriquecer el acervo de quienes leen REVISTA DE MANABÍ.