A continuación del presente párrafo verán una prosa rimada que resalta los atributos tradicionales de la gente afincada en el Cantón Jipijapa (Ecuador), particularmente de aquella establecida en la ruralidad.             

Jipijapa, tierra mágica; de gente sencilla y trabajadora, de mujeres bellas y aguerridas; tierra próspera que brinda cobijo a propios y extraños. Quien te conoce no te olvida y te recuerda en cada sorbo de esa mágica bebida que llamamos café.

De caminos estrechos y casas sencillas, tus paisajes de cuentos de hadas con cristalinos ríos de historia y leyendas que se niegan a morir.

La sapiencia de los viejos y la inocencia de los niños, hacen la mezcla perfecta que los guía en su camino, como el tutor a un arbusto y el bastón a un anciano.

Es el canto de un buen gallo, aquel despertador, que impulsa a la familia a cumplir con su labor; el desayuno hecho sobre leña y aquel toque de amor, hacen que cada día empiece de lo mejor.

Cada uno a sus tareas con gran dedicación, hacen de la vida del campo una mágica labor; cada cosecha una victoria, cada fruto el mejor, lleva consigo la historia que de una semilla nació y jamás se descuidó.

Y al final del día, cuando ya todo se cumplió, junto a la mesa, y en familia, se habla de días mejores.

Bendecidas estas familias por esa devoción que le tienen a su tierra a y tan loable labor.

Escrito por:

Maritza Leonor Soledispa Plúa (Ciudad de Jipijapa, provincia de Manabí, República del Ecuador). Fue remitido a REVISTA DE MANABÍ por el director ejecutivo de Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas (ASESORAP), Pedro Pablo Jijón Ochoa, quien previamente obtuvo el consentimiento de la autora.