En esta entrega de orientación sobre la vida en pareja, la experta colaboradora con los lectores de REVISTA DE MANABÍ aborda esa conducta humana evasiva frente a los conflictos personales, y aconseja cómo deben reaccionar las dos partes para sobrellevar la relación y hacerla duradera y satisfactoria.

Autora: Lissette Crofford Vera*, MSc

El acto de desaparecer o cortar repentinamente toda comunicación en una relación sentimental se denomina Ghosting (imagen fantasma, en español).  En psicología se considera una práctica pasivo agresiva que conlleva falta de responsabilidad y compromiso.

En la actualidad es más común por la facilidad de la tecnología y la accesibilidad a las redes sociales. Convertirte en un fantasma, dejar de seguir en Facebook o Instagram, no contestar llamadas y eliminar o bloquear el contacto es más fácil y rápido que encarar una situación evitando su confrontación; es decir, no existe responsabilidad afectiva.

Estas conductas se relacionan con patrones de evitación emocional, dificultad para enfrentar conversaciones incómodas, miedo a las discusiones o inmadurez afectiva. Pues reflejan la carencia de habilidades comunicacionales o baja tolerancia a la incomodidad, por lo cual el ghosteador no encuentra otra alternativa que desaparecer.

El ghosteador o fantasma suele presentar un estilo de apego evitativo, condicionado por una crianza carente de empatía, solidaridad y afecto. Estas carencias se manifiestan en su vida adulta, exacerbándose ante los conflictos y evadiendo respuestas o dar explicaciones.

Por otra parte, la persona ghosteada produce conflictos intrapersonales, surgiendo interrogantes como ¿tal vez le robaron el teléfono? ¿Qué hice mal? ¿Dije algo que puede ofenderlo? ¿Por qué no me dio una explicación? ¿No fui suficiente? Surgen palabras de justificación para cubrir el sentimiento de vacío desesperanzador.

Además, la víctima de ghosting puede reactivar viejas heridas, experiencias de rechazo, abandono o de relaciones conflictivas, deteriorando la autoestima y el apego.

Aquellas personas que los atraviesan se muestran decepcionadas y al pasar de los días generan sentimientos de culpa, vergüenza, ansiedad y creencias de desvalorización personal. En el futuro, se dificulta empezar una nueva relación personal, produciendo desconfianza ante la pareja.

Cómo prevenir:

  • Claridad desde el principio: expresa lo que buscas, define tus intenciones reales desde la primera cita.
  • Señales de alerta: prestar atención si la persona tarda días en contestar, evita planes o cambia de tema para formalizar; son indicadores de responsabilidad afectiva
  • No justificar silencios: si una persona desaparece, no busques excusas para hallarlo(a); acepta su forma de evadir el conflicto.

En definitiva, la inmadurez y falta de habilidades sociales y comunicacionales hacen que el ghosteador desaparezca dejando una herida emocional en la pareja.

En la actualidad se denomina ghosting, antes se denominaba irresponsabilidad. Alejarse de su pareja, abandonar a sus hijos, desaparecerse del hogar y no afrontar las situaciones difíciles también ocurría hace años. Es decir, el tiempo no ha cambiado para estas conductas que siguen ocurriendo, pero con otro nombre.

Hoy, priorizar la salud mental es innegociable. Comprender la importancia de la felicidad, bienestar y la paz interior es lo que sostiene una relación sana.

Fomentar el diálogo, expresar los sentimientos y gestionar las emociones sin lastimar a la otra persona es clave para sentirse escuchados y amados, permitiendo así vivir en armonía.

Referencias

Aguirre, M. (12 de 2025). Ghosthing el sielencio que hiere y confunde. Obtenido de https://psicodestino.com.ar/wp/blog/2025/12/03/ghosting-el-silencio-que-hiere-y-confunde/

Arellano-Barranco, M., Bohórquez-Marchena, L., & Castaño-Cardona, A. M. (2026). Prevalencia del ghosting en relaciones románticas de jóvenes. Tejidos Sociales , 1-12.

Salcedo, E. R. (15 de 10 de 2019). El GHOSTING COMO FENÓMENO DE. Fundacion Universitaria los Libertadores. Bogota.

* Lissette Crofford Vera, obstetra por la Universidad de Guayaquil y magister en sexología por la Universidad de Cuenca (Azuay). Trabaja en el área de Obstetricia del Hospital Rodríguez Zambrano de Manta. Fue docente de la carrera Técnico en Atención Primaria de Salud en Guayaquil y se inició como obstetra profesional en el Hospital Divina Providencia de San Lorenzo, Esmeraldas. Tiene formación de post grado en especialidades de medicina sexual y técnicas de sexología; sexualidad en la tercera edad; erotismo y estímulos sexuales; educación sexual y neurobiología del amor; terapia en pareja; y psicoterapia sexual y de pareja. Medio de contacto: doc25.liss@gmail.com