Esas tres localidades, ubicadas junto al Océano Pacífico en la costa perteneciente al Cantón Manta de la provincia de Manabí (Ecuador), conservan vestigios pétreos de lo que fueron estructuras utilitarias construidas durante la época esplendorosa de la Cultura Manteña. A esto se refiere, tras largas y depuradas investigaciones, el arquitecto Luis Cedeño Sengés, en el artículo periodístico de su autoría que a continuación publica REVISTA DE MANABÍ, haciendo bienvenido al nuevo colaborador editorialista.

Por Arq. Luis Cedeño Sengés*, director de BIOCOEX–Pacoche

Cuando observamos Ligüiqui solamente desde la playa, percibimos un paisaje de enorme belleza natural. Pero cuando recorremos sus corrales marinos, ascendemos hacia sus asentamientos terrestres y escuchamos el conocimiento conservado por sus comuneros, comprendemos que estamos frente a algo mucho más grande.

Como arquitecto, no puedo mirar Ligüiqui únicamente como el lugar donde algún día deberá levantarse un museo. Mi lectura comienza en una escala mayor. El territorio completo contiene una arquitectura: existen relaciones entre el mar, los corrales, la topografía, los antiguos caminos, los espacios de habitación, los muros, los metates, las albarradas, el bosque y las comunidades actuales.

Durante una reciente jornada recorrimos este territorio junto al gestor cultural Lcdo. Vladimir Zambrano, Gonzalo de la Fuente y al Ing. Leonardo Alonzo. Vladimir, quien reside actualmente en Nueva York y regresa constantemente a Manta, ha desarrollado investigaciones sobre la historia cultural manteña y mantiene vínculos con comunidades, instituciones culturales y museos de Estados Unidos. Esa capacidad de conectar el conocimiento local con redes internacionales abre oportunidades importantes para Ligüiqui.

De izq. a der.: Vladimir Zambrano, Gonzalo de la Fuente y Luis Cedeño, en los corrales marinos de la playa de Ligüiqui. / FUENTE: BIOCOEX-Pacoche.

El ingeniero Leonardo Alonzo, por su parte, es comunero de Ligüiqui, profesional formado en turismo, guía local conocedor y custodio directo del patrimonio arqueológico de la zona. Su explicación sobre los corrales marinos y sobre las piezas encontradas en el territorio nos permitió aproximarnos a la historia desde la mirada de quien pertenece al lugar y ha dedicado años a conocerlo.

Ligüiqui, San Lorenzo, Las Piñas y Pacoche están territorialmente unidas. Desde BIOCOEX–Pacoche proponemos mirar esta zona como un gran paisaje biocultural del sur costero de Manta. Esta visión permitiría integrar investigación arqueológica, biodiversidad, arquitectura, turismo científico, conocimiento comunitario y desarrollo sostenible.

El Museo–Parque Arqueológico de Ligüiqui debería surgir de esta lectura integral. Su principal desafío arquitectónico no consiste en diseñar primero un edificio y luego llenarlo de objetos. El proceso debe comenzar por reconocer, investigar y ordenar el territorio.

El mar es una sala del museo. Los corrales marinos son otra. Los senderos ancestrales, los asentamientos terrestres, las tolas funerarias, los muros de piedra, las albarradas y los metates constituyen diferentes estaciones de interpretación. La comunidad es la portadora de la memoria, y el futuro edificio del museo debe funcionar como acceso, centro de investigación, espacio de conservación y punto de encuentro.

Esta concepción transforma por completo el partido arquitectónico. El museo deja de ser un objeto aislado y se convierte en una red de recorridos, paisajes y experiencias. Su arquitectura debe ser respetuosa con la escala del lugar, el clima, la topografía y los materiales del territorio. También debe permitir que la investigación continúe, porque todavía existen numerosas preguntas sobre la extensión de los asentamientos, las técnicas constructivas, el funcionamiento de los corrales y las relaciones entre las culturas que ocuparon esta franja costera.

Ing. Leonardo Alonzo, guía naturalista y custodio de piezas arqueológicas colectadas en Ligüiqui y registradas ante el INPC. / FUENTE: BIOCOEX-Pacoche.

La arquitectura ancestral de Ligüiqui no está representada solamente por lo que permanece en pie. Las bases y los muros bajos de piedra sugieren la existencia de estructuras superiores posiblemente construidas con bambú, madera, palma y otros materiales vegetales disponibles en el entorno de Pacoche. Su ausencia física no significa que esa arquitectura no haya existido; evidencia la condición efímera de los materiales orgánicos frente a la permanencia de la piedra.

También es indispensable establecer un proceso científico de inventario, documentación y protección de las piezas y vestigios arqueológicos existentes. Las colecciones conservadas por miembros de la comunidad contienen información valiosa, pero su verdadera capacidad de producir conocimiento dependerá de que cada objeto pueda relacionarse con su procedencia, su contexto y los demás elementos del sitio.

Desde BIOCOEX entendemos que conservar el patrimonio también significa crear oportunidades sostenibles. La investigación, el turismo ancestral, las rutas interpretativas, la educación y la cooperación internacional pueden generar actividad económica sin destruir aquello que hace único al territorio.

La presencia y el trabajo de gestores como Vladimir Zambrano, Gonzalo de la Fuente y otros pueden ayudar a construir puentes con museos, universidades y organizaciones internacionales. El conocimiento de Leonardo Alonzo y de los demás comuneros proporciona la raíz territorial.

Ligüiqui, Las Piñas y Pacoche conforman un paisaje continuo en el que todavía es posible leer la relación histórica entre seres humanos, bosque y océano. Reconocer esa unidad es el primer paso para protegerla.

¡El territorio es el museo!

*Luis Cedeño Sengés. Arquitecto e investigador con más de 25 años de experiencia en diseño, bioconstrucción y desarrollo de materiales innovadores aplicados a la sostenibilidad. Co-fundador y director del Instituto de Biodiversidad y Coexistencia BIOCOEX–Pacoche, centro de investigación científica ubicado en la Reserva Marino–Costera Pacoche (Manabí, Ecuador), donde lidera líneas de investigación sobre innovación tecnológica en nanohormigones, biomateriales y arquitectura ecosistémica, cambio climático. Su trabajo explora la integración de inteligencia artificial, modelización ambiental y ciencia aplicada. Actualmente es presidente del Gremio de Arquitectos Manta.