Uno de los temas que en estos días atrae la atención en las redes sociales, en medios de prensa y en los gremios de comerciantes que se dedican a la importación, es la firma de un tratado comercial bilateral entre Ecuador y los Estados Unidos, que abre la posibilidad de desarrollo económico para nuestro país. Han empezado las conversaciones para la firma del Tratado de Libre Comercio o TLC.

Conversaba de manera somera acerca de este tema en días anteriores con el señor ministro de Comercio Exterior e Inversiones, Pablo Campana (“Tocayo”, como nos decimos con aprecio), quien acertadamente me expresaba que están analizando todas las aristas para un tratado exitoso.

Me sorprende que gremios que representan a productores agropecuarios todavía no se han manifestado públicamente para opinar de manera técnica acerca de la firma del TLC y que de manera honesta planteen sus puntos de vista y recomendaciones a las autoridades correspondientes.

Cabe traer al análisis -por ser un tema de importancia para el sector agropecuario del Ecuador- que desde la experiencia de países hermanos, debemos reconsiderar para que nuestro sector no se vea impactado de manera negativa; y vernos en el espejo y las experiencias de países como México y Colombia que ya han firmado este acuerdo con los EE. UU.

El 1 de enero de 1994 se activa el TLC entre México y EE. UU., tratado que ha traído consecuencias negativas para sectores sociales y para la economía de México; por citar: el incremento de las importaciones ha sido mayor a la de sus exportaciones; las remuneraciones bajaron, en promedio; al ingresar productos manufacturados y agroindustriales se afectó fuertemente a la industria y la agricultura, cerrando operaciones de empresas manufactureras y agrícolas y trayendo desempleo y disminución de recaudación por concepto de impuestos por parte del Estado. Por citar este caso.

Uno de los subsectores agropecuarios mexicanos que se vio fuertemente golpeado fue el maicero, al ingresar -desde EE. UU.- productos industrializados a base de este cultivo, como es la tortilla de harina de maíz para los tacos, de gran consumo nacional. En el caso de Colombia, subsectores como el de la papa y la leche tuvieron un fuerte revés al importar desde Estados Unidos presentaciones de papa en cortes listos para freír y leche en polvo. Recordemos las fuertes protestas de los productores colombianos por este tema.

Lo cierto es que Ecuador exportaría materias primas agrícolas en vez de exportar productos con valor agregado. Pero además deberíamos potenciar nuestra agroindustria asociativa para evitar importar estos productos y así defender el sector agropecuario, siempre golpeado. Confiamos en el trabajo de nuestro ministro de Comercio Exterior y de su equipo, para salvaguardar la agroindustria ecuatoriana.

Escrito el 11 de febrero del 2018 por Pedro Pablo Jijón Ochoa, ingeniero comercial y asesor de organizaciones agrícolas productivas (asesorapecuador@gmail.com).
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