Las lluvias dejan en evidencia las dos caras de una misma moneda

El comportamiento social de los ciudadanos tiene dos facetas anímicas contrastables: la cívica, que procura siempre lo mejor para su comunidad; y, la indiferente, insensible consigo mismo y con lo que le rodea. Cada una emerge según las circunstancias que el ciudadano encuentra en su paso por la vida, aunque es justo reconocer que la mayoría se esfuerza por mantener oculta la segunda faceta.

Viene esto a propósito de cómo han reaccionado los habitantes de la ciudad de Manta después de las recientes lloviznas que no encontraron cauces despejados para volver a la mar. A consecuencia de esto se acumularon en las vías hasta rebosarlas y caer dentro de viviendas y locales de trabajo o recreación.

Frente a esta calamidad, unos procuraron que el agua acumulada encuentre una salida para despejar las áreas comunitarias, otros se mantuvieron impasibles haciendo nada pese a un problema que afectaba a todos, y muchos quedaron en evidencia de su mal comportamiento social cuando descuidadamente arrojan basuras en las calles, que con el viento y las lluvias terminan taponando los desagües.

De los primeros dieron muestra algunos vecinos del Barrio Miraflores, que presurosos limpiaron las calles y veredas de su sector, haciéndolo igual ciertos vecinos de la Avenida 25, entre la Calle 19 y la Avenida Flavio Reyes. Pero estos últimos se toparon con la ingrata novedad de que el estancamiento del agua se debía a la obstrucción de las alcantarillas debido a basura arrojada indiscriminadamente a la vía, tal vez porque cerca de ahí existe una cancha de uso múltiple muy concurrida, en cuyo derredor se expenden comidas y bebidas en envases de varias formas que quedan esparcidos en las vías, mucho antes de que por allí pase el camión recolector de las basuras. 

A estos vecinos de la Avenida 25 les tocó retirar la basura que taponaba el desagüe.

Pero la cara negativa de la moneda provoca otro problema mayor. En varios sectores de la urbe hay conexiones clandestinas y anti técnicas que evacuan aguas negras en el alcantarillado de aguas lluvias. Esto, en temporada invernal, provoca reboses contaminantes que se manifiestan críticos sobre todo en zonas bajas. A todo eso se suman los terrenos baldíos llenos de maleza; el tomar a los cauces de los ríos como los sitios “más cómodos” para abandonar la basura, los escombros y los demás desechos comunes.

Ahora bien. Lo anterior, siendo muy cierto, también revela que algo está fallando en la gestión municipal, responsable por mandato legal del ordenamiento territorial y del funcionamiento eficiente de los diversos servicios públicos bajo su competencia. Que haya conexiones clandestinas en el alcantarillado, terrenos baldíos montosos y sin vallar, y desagües taponados, no habla bien del manejo de la cosa pública cantonal; o bien reconoce que éste tampoco escapa del comportamiento dual de la sociedad, de la que al fin de cuentas forma parte.

FUENTE: Con aportes de un boletín informativo y fotos firmados por Gema Arteaga Briones, directora de gestión de comunicación del Gobierno municipal de Manta.
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