Negocios desplazados por terremoto, vuelven a Tarqui siguiendo a la EPAM

Funcionarias de la EPAM (Tarqui) almuerzan en el restaurante de Rita Vera, quien volvió con su negocio después del terremoto./ EPAM

La antiguamente próspera zona comercial de la Parroquia Tarqui (Manta, Ecuador), devastada por el terremoto del sábado 16 de abril del año 2016, intenta pasar página y retomar su auge económico. Algunos de los antiguos negocios volvieron y otros nuevos buscan abrirse paso entre el recuerdo de la tragedia y la retrasada e insatisfactoria reconstrucción de los bienes públicos de este lugar.

Consciente de esto y ante el reiterado clamor de los dueños de inmuebles en la zona, que piden a las autoridades competentes acciones puntuales y eficaces para devolverle a Tarqui su dinamismo económico, la EPAM (Empresa Pública Aguas de Manta) decidió traer aquí gran parte de sus oficinas administrativas, para que la presencia de sus muchos usuarios aliente el resurgir de los negocios desplazados y el inicio de nuevos emprendimientos.

Esa decisión se tomó hace apenas unas cuantas semanas y parece que va bien encaminada. La EPAM da cuenta de que su presencia en Tarqui llegó acompañada de algunos pequeños negocios que dan servicios a los empleados de la empresa; y, de otros, animados por servir a los usuarios de agua potable y alcantarillado, que acuden a las oficinas de esa entidad pública obligados por trámites como pago de facturas, acuerdos de pago prorrateado, solicitud de nuevas instalaciones, denuncia de daños, etc.

Y si bien no todos los abonados a la EPAM tienen la necesidad de ir a Tarqui, porque tramitan vía internet, son numerosos los que sí lo hacen. Así que no es en vano que esta empresa pública municipal abriera oficinas en la “zona cero” de la catástrofe sísmica.

Para empezar, ocupa buena parte de un edificio a cuyos dueños debe pagarle el alquiler. Sus más de 200 funcionarios hacen bulto cada día, justifican el paso del transporte colectivo, consumen el lunch de mediodía, además de otras comidas ligeras y bebidas refrescantes, de lo que da testimonio Rita Vera, quien antes del terremoto tuvo un restaurante en Tarqui, y ahora volvió siguiendo a la EPAM. En el primer día que abrió su comedor, entre la Avenida 108 y la Calle 103, vendió 11 almuerzos.

Rita Vera, preparando el almuerzo para sus comensales de Tarqui./ EPAM

Su negocio fue inaugurado hace dos semanas, tiempo en el cual ella ha visto crecer sus ventas en un promedio de 45 platos diarios.

Rita, que también vendió ropa por varios años, no es nueva en el negocio de la comida. Antes del sismo desempeñó el mismo oficio durante 15 años en el sector que era conocido como “La Bahía de Tarqui” (Lugar de la vieja y desaparecida industria Inalca). Allí alimentaba cada día a más de 100 comerciantes que laboraban en la zona.

Hoy ella se siente feliz de volver a su antigua casa: Tarqui. Decidió regresar luego de saber que la EPAM estaría funcionando en esta parroquia con el fin de reactivarla. Los principales clientes de Rita son una parte de los empleados de dicha empresa.

La historia de Rita es similar al de muchas otras personas que han regresado a Tarqui tras la llegada de la empresa de agua. Son más de 20 los negocios que han abierto aquí desde ese entonces. Aparte de unos pocos que se han dado modos para retornar desde cuando el cerco por la emergencia fue levantado. Ejemplos: Gran Akí, Tía, Almacén Adrianita, Novedades Dianita, entre otros. 

Otra historia 

Mariuxi Loor abrió su Bar-Restaurant “Amarena”, a un lado de la Avenida 108 de Tarqui. Lo hizo el 3 de febrero del presente año, al enterarse que la EPAM trasladó sus oficinas a este sector. Mariuxi comenta que antes tuvo su local junto a la Avenida 16, entre las calles 13 y 14; pero en Tarqui le ha ido mucho mejor desde su primer día. Eso la ilusiona, porque se respira un aire de reactivación.

FUENTE: Epam (Manta), mediante boletín y fotos con firma de Gabriel Pazmiño Z., gerente de Gestión de Comunicación.