‘La verdad’ toma cuerpo de mujer en medio de un aguacero en Manta

La extraña dama frente al Palacio de Justicia./ JHONNY LUCAS

Si los mantenses creíamos que después de ver volar a Papá Noel en la playa, lo habíamos visto todo, estábamos equivocados. La realidad a veces es superada por la ficción y ocurren cosas inverosímiles, como la dama de la danza del aguacero.

David Ramírez*

Dicen los que la vieron en cuerpo y alma -y podemos decir lo mismo, los que la vimos después gracias a las fotos y videos que se viralizaron a través de las redes sociales- que era una mujer de carne y hueso, no una aparición…Ocurrió este lunes 9 de marzo.

En Manta llovía, y llovía copiosamente, tanto que se reportaron inundaciones en varios frentes barriales. Un mal que no es nuevo y que ha enseñado a los mantenses a sobrevivir, como lo han hecho con la grave contaminación ambiental que asola a la ciudad desde hace más de cuatro décadas. Solo que, ahora, los recurrentes reboses de aguas negras con heces fecales tornan el escenario aún más dantesco, en medio de una virtual pandemia que tiene al mundo sitiado por el nuevo coronavirus COVID-19.

Y como llovía tanto, la extraña mujer no lo pensó dos veces. Quiso tomar un baño como lo hacíamos en la inocencia de nuestra infancia, cuando entre truenos y relámpagos, con todo desparpajo y soberana imprudencia, danzábamos bajo la lluvia entonando: “Que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva. Los pajaritos cantan, la vieja se levanta…”.

Al pie de la estatua de Luis Teodoro Cantos, frente al Palacio Municipal./ JHONNY LUCAS

La mujer, que podría frisar los treinta, estaba desnuda o casi completamente como vino al mundo; apenas un retazo negro cubría su entrepierna. Tenía las piernas largas como garza, igual que sus brazos terminados en dedos hermosamente delineados; de senos pequeños y firmes, piel canela, ojos profundamente negros, como su cabello ensortijado, como los ángeles rubios del ‘Juicio Final’, que plasmó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

Quienes la avistaron en medio del torrencial aguacero, dijeron que la mujer empezó su ritual público, allí entre las acacias y el ‘Ceibo del Amor y la Amistad’, frente al Palacio de Justicia. Minutos después y ante la mirada impávida de los parroquianos, cruzó la calle y se apostó en los bajos del Palacio Municipal. Una vez en esos predios, quizá para darle un aire de mayor solemnidad a su lujuriosa danza, escogió como escenario imaginario el espacio al pie del busto de Luis Teodoro Cantos, prócer de la cantonización y primer presidente del Concejo de Manta.

Un guardia municipal impidió que “La verdad” suba a entrevistarse con el alcalde de Manta./ JHONNY LUCAS

Y vaya que la mujer no era una improvisada.  Sus movimientos de pantera eran perfectamente acompasados. Se contorsionaba, cerraba los ojos como en trance, encomendándose a todos los santos o a todos los demonios. Nadie lo sabe.

Se supo después que la mujer dijo llamarse ‘La verdad’. Después de su empapado espectáculo tomó sus prendas, se vistió de civilidad y se encaminó a subir al Palacio Municipal, pero el guardia que controla el acceso la detuvo: “Soy la verdad y quiero hablar con el alcalde…”, insistió varias veces, hasta que, resignada, se retiró sin poder hablar con la autoridad.

Camarógrafo: Jhonny Lucas

Mientras seguía lloviendo, más tarde, la mujer o ‘La verdad’, como juró era su nombre, fue vista en medio de un puente del Barrio Miraflores, con la mirada triste y vacía, observando cómo bajaban las aguas negras que habían sido liberadas desde las lagunas de oxidación, para perpetuar la contaminación de la playa de Tarqui.

Si los mantenses creíamos que después de ver volar a Papá Noel en la playa, lo habíamos visto todo, ¡preparémonos! La verdad a veces es superada por la ficción y ocurren cosas inverosímiles, como la mujer de la danza del aguacero, tal vez, un acto de tardío homenaje al Día de la Mujer, que se celebró la víspera.

* Periodista manabita que reside en Estados Unidos, donde es editor en El Diario de Nueva York.