El reprobable fallo de la Justicia en caso Casanova

El concejal Juan Casanova presentó a la Contraloría General del Estado los hallazgos evidenciados en las fases precontractual y contractual del proceso referente a la obra del redondel del Aeropuerto, que fiscalizó. / FOTO: Enviada por D. R.

Este nefasto precedente en Manta, qué significa. Cuál será el próximo concejal en ir a prisión por fiscalizar; o, acaso, en adelante tendrán un bozal de silencio para callar ante el temor de correr la misma suerte de Casanova; o se sumarán al silencio cómplice. Por lo pronto, apuntan a lo segundo.

David Ramírez./ FOTO: Autora: María Fernanda Hublaut

David Ramírez*

La condena a prisión del concejal de Manta, Juan Casanova, ratificada este martes por un tribunal de la Corte Provincial de Justicia, quedará en los anales de la historia como uno los actos más reprochables de cómo un sistema, que se supone debe ser ecuánime en hacer prevalecer la verdad, se preste más bien para encubrir la corrupción.

El edil Casanova, en uso de las atribuciones para fiscalizar que le confiere el Art. 58, literal D, del Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD), denunció que, en el proceso de contratación de la construcción del redondel en el área del aeropuerto, el GAD-Manta habría incurrido en una serie de vicios. Este mero acto, de exigir transparencia en la gestión de los fondos públicos, lo tiene hoy camino a cumplir 15 días de prisión.

Este, en síntesis, el caso. Jamás en la historia política de Manta y de Manabí se había llegado a estos extremos, esto es, el mal uso de la administración de Justicia para favorecer el poder político y silenciar a un opositor. Pero en el fondo, este escandaloso fallo no sorprende, la provincia simplemente se ha puesto a tono con lo que ocurre en la justicia en el resto del país: las víctimas, los denunciantes, los fiscalizadores, son perseguidos, mientras los corruptos, los capos de la delincuencia organizada, se pavonean libres por las calles.

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Allí tenemos el doble rasero de la justicia intervenida por la política. En Quito se destituye al alcalde Jorge Yunda, mientras en Guayaquil, la alcaldesa Cinthya Viteri, con un prontuario mucho más amplio de delitos, sigue en el puesto. Y qué decir del ex presidente Abdalá Bucaram, que, pese a todas las pruebas que lo implican en el caso de los insumos médicos, los jueces son incapaces de acusarlo.

Este nefasto precedente en Manta, qué significa. Cuál será el próximo concejal en ir a prisión por fiscalizar; o, acaso, en adelante tendrán un bozal de silencio para callar ante el temor de correr la misma suerte de Casanova; o se sumarán al silencio cómplice. Por lo pronto, apuntan a lo segundo.

Hasta ahora, la mayoría de los concejales ha guardado vergonzoso silencio sobre el atropello al edil Casanova. La ausencia de espíritu de cuerpo revela hasta qué punto prevalece el compromiso que tienen con el alcalde, en lugar de con uno de sus compañeros.

El alcalde de Manta debe saber que todo tiene sus límites y que esta vez su prepotencia se ha extralimitado. Enviar a Casanova a prisión lo ha puesto en la mira no solo de Manabí, sino del país, como un actor intolerante contra quienes piensan diferente y lo hacen, además, en el marco de atribuciones.

Lo ocurrido no es democrático ni legal, es una aberración que traerá consecuencias. Por lo pronto, en las redes sociales es tendencia el rechazo a la condena a prisión del concejal Juan Casanova y se censura al alcalde.

* David Ramírez, periodista de Manabí radicado en Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica, colabora frecuentemente con REVISTA DE MANABÍ proporcionándole información y opiniones.