Viendo y escuchando a la gente de negocios que habla hoy con tanto entusiasmo y promisión acerca de la informática y la telemática, es tentador pensar que el virus corona, causante de la COVID-19, fue creado expresamente para impulsar de manera exponencial el uso de los artilugios asociados a esas tecnologías.

Aquellas técnicas ayudan en el desempeño preciso y acelerado de muchas actividades humanas, pero también desnaturalizan el comportamiento intrínseco de cada ser hecho para una vida activa y sociable frente a frente. Los humanos de hoy caminamos menos, interactuamos personalmente menos, y nos hemos dejado ilusionar con un mundo que nos arrastra sin remedio a un sedentarismo pernicioso y paradójico que nos distancia. Justo lo que ha logrado consolidar la pandemia y los supuestos intereses que la habrían motivado.

El preámbulo es a propósito de unas reflexiones atribuidas a José Antonio Ponce, vicepresidente ejecutivo-CEO de Nobis (Ecuador), en el marco de su participación en el evento Asobanca Future Forums, en el que habló sobre la importancia del ecosistema financiero en el desarrollo de la empresa privada.

Empezó echando mano a lo que el Banco Mundial establece acerca de la inclusión financiera, de que toda la gente económicamente activa tenga acceso a productos financieros útiles y asequibles, que satisfagan sus necesidades —transacciones, pagos, ahorros, crédito y seguro— y que sean prestados de manera responsable y sostenible. Esto aplica tanto a empresas como a personas naturales y es un factor clave en la actualidad.

Símbolos de los servicios bancarios para una plena inclusión económica. / FOTO: Proporcionada por NOBIS / ATREVIA

De este modo, el empresario observó que la pandemia fue impulsora de los procesos de digitalización y automatización de las empresas. Hizo notar que así se redujeron varias brechas que existían con países vecinos más avanzados en este sentido. Muchas de ellas notaron lo práctico de usar las nuevas tecnologías en su día a día y comprobaron que no era una necesidad solo en ese momento, sino para el futuro, porque ahorran mucho tiempo, costos y es ambientalmente sustentable.

Observó que, aunque el número de usuarios que usan plataformas digitales ha crecido, todavía los niveles son bajos en el país porque existe una “desconfianza” por el comercio electrónico. “Falta una inducción sobre la seguridad, facilidad, ventajas y desventajas de utilizar los canales electrónicos como medios de pago”, ratificó el CEO de Nobis.

Piensa que hace falta un cambio de cultura, para que la gente y el empresariado apuesten por el incremento del uso de herramientas transaccionales disponibles en el sistema financiero y eso solo se logrará con un trabajo arduo de educación y concienciación sobre los amplios beneficios que se tienen.

FUENTE: El preámbulo pertenece a la Redacción de RM. Las expresiones de José Antonio Ponce constan en un boletín para medios remitido, con las fotos adjuntas, este 3 de febrero del 2022 por Corporación Nobis (Guayaquil, Ecuador) a través de la Agencia de Comunicaciones Corporativas Atrevia, con firma de Richard Condor (rcondor@atrevia.com – 098-498-5254).

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