Breve reseña de lo acontecido durante la “Tertulia por la vida y el amor” en el teatro La Trinchera (Manta, Ecuador), al anochecer del día sábado 11 de abril del 2026.

Por Patricio Ramos*

Hubo en el aire, la tarde del 11 de abril de 2026, una emoción difícil de nombrar. No era solo un encuentro cultural, ni siquiera una celebración; era, más bien, un rito de despedida tejido con palabras, música y memoria. El escenario: el Teatro La Trinchera, ubicado al margen de la Avenida Barbasquillo, suroeste del puerto manabita.

A las 17h00 todo estaba a punto y apareció Libertad Regalado con un vestido turquesa como el mar que tanto la inspiró; sombrero de ala ancha de paja toquilla. Estuvo firme y serena para iniciar su relato, dispuesta a decirlo todo sin prisa, con la elegancia de quien ha dedicado la vida a narrar la historia de los otros.

Porque hablar de Libertad es evocar una trayectoria vasta y entrañable: historiadora, maestra, gestora cultural, tejedora de memorias. Su obra no solo se escribió en libros como “Las hebras que tejieron nuestra historia” o “Manabí: una remembranza de la paja toquilla”, sino también en los espacios que creó para el encuentro humano. “La tertulia”, ese refugio nacido en los rincones de su casa —entre caña guadua y la huella del arquitecto Miguel Camino (+), fue más que un proyecto: fue una escuela viva de afectos, pensamiento y resistencia cultural.

Con la actriz Rocío Reyes (Izq.). / Fotógrafo: Leiberg Santos.

La tarde del 11 de abril, sin embargo, tenía otro pulso. La “Hermana de la palabra”, como la llamó el poeta Lenin Arroyo, condujo el encuentro con la misma lucidez de siempre, aunque con una ternura distinta, casi íntima. A su lado, los personajes de Tres Viejos Mares, del grupo La Trinchera, encarnados por Rocío y Freddy Reyes, parecían sostener el hilo invisible de una conversación que ya no era solo teatral, sino profundamente humana. El guion se desbordó hacia el recuerdo, y la escena se volvió confesión.

Mientras la luz del día se deshacía lentamente en los bordes del teatro, Libertad evocó su llegada a Manta como docente, ese momento fundacional en el que conoció a jóvenes que luego serían protagonistas del quehacer cultural manabita: Nixon García, Raimundo Zambrano, Rocío Reyes, Carlos Valencia… nombres que hoy resuenan como semillas que ella ayudó a sembrar.

Libertad Regalado. / Fotógrafo: Leiberg Santos

La música también llegó, como llegan los afectos verdaderos. Los Hermanos Mera cantaron para ella; y en un gesto tan suyo, tan libre, Libertad pidió aquellas melodías picarescas “baja calzón” que arrancaron sonrisas y aplausos, como si la vida insistiera en celebrarse incluso en la despedida.

La velada continuó entre poesía, recuerdos y gratitudes. Las voces de Jimena Mendoza y Víctor Arias, las palabras de Mónica García, la evocación de Horacio Hidrovo y su “Flor de Septiembre”, se entrelazaron con la música de Manche Caña y el homenaje que Raimundo Zambrano  dedicó a la propia Libertad, recorriendo su vida como quien recorre un mapa de afectos y luchas. Su letra fue musicalizada por Luis Macías, Adriana Zambrano, Rodrigo de la Fuente y Claudia Oñate.

Rocío Reyes y Freddy Reyes, actuando en una obra de teatro. / Foto cortesía de Leiberg Santos

Y entonces, como un coro inevitable, repetido una y otra vez, el teatro entero se llenó de una frase que no era solo despedida, sino declaración de amor: “Te amamos, Libertad”. La dijeron artistas, amigos, compañeros de ruta, todos los que alguna vez encontraron en ella una palabra oportuna, un gesto generoso, una razón para seguir creando.

Cuando el telón comenzó a cerrarse, no se cerraba solo una función. Se recogía, con delicadeza, una vida dedicada a iluminar la memoria de un pueblo. Libertad Regalado se despidió como vivió: entre su gente, entre historias, entre la palabra viva.

Libertad Regalado teje un sombrero de paja toquilla, en su última tertulia en el teatro La Trinchera, en Manta. / Foto cortesía de Patricio Ramos.

Y quizá por eso no fue un adiós.

Fue apenas un hasta luego, suspendido en la nostalgia de quienes saben que su voz seguirá habitando cada tertulia, cada verso, cada rincón donde la cultura manabita siga latiendo.

También estuvieron Hernán Mendoza, Jimena Mendoza, Víctor Arias, Mónica García, del grupo Prema.

Damia Mendoza, Lenin Arroyo, Wilman Ordóñez, Pedro Rosa Balda, el coro de Élcida, María Inés García y Hermógenes Williams; Nefi Lara, Liliana Arcentales, Mario Suárez y Jorge Parra.

* Patricio Ramos tiene una trayectoria de 30 años en el periodismo de investigación. Es máster por la Universidad Miguel Hernández, de España; docente de Uleam en la cátedra de Ciencias Sociales;  corresponsal en Manabí para diarios nacionales y agencias de prensa Internacional.