Esta parroquia del Cantón Sucre, provincia de Manabí (Ecuador), anhela que su actual nivel de jerarquía política sea elevado al de cantón, con todas las prerrogativas legales correspondientes. La justificación de tal reclamo es narrada por un periodista versado, que así se suma voluntariamente al selecto grupo de pensadores idealistas cuyas opiniones honran la misión editorial de REVISTA DE MANABÍ. ¡Bienvenido!

LIC. MILTON RICARDO BOWEN RIVERA*
Han pasado años desde que, con convicción y responsabilidad histórica, sostuve que Charapotó no es una parroquia más. Es una tierra con identidad propia, forjada desde su fundación en 1534; una potencia productiva, cultural y social que se cuenta entre los pueblos más antiguos y representativos de Manabí. Hoy, esa convicción no solo se mantiene, sino que se fortalece ante un escenario que nos acerca, una vez más, a un momento decisivo que no puede ser desaprovechado.
Charapotó no es un territorio improvisado ni una aspiración reciente. Es una comunidad con raíces profundas, que ha resistido el paso del tiempo, las crisis económicas y el abandono institucional. Su gente ha sabido levantarse con dignidad, sosteniendo su desarrollo sobre el trabajo honesto, el esfuerzo colectivo y una identidad que no se negocia. Esa fortaleza social es la base de su legítimo derecho a la cantonización.
No se puede hablar de Charapotó sin honrar su legado político: esta tierra dio al Ecuador a uno de sus más grandes estadistas, Leónidas Plaza Gutiérrez, quien presidió la República en dos ocasiones. Este hecho no es menor; es prueba de la capacidad cívica, intelectual y humana que nace de este suelo, orgullo legítimo de la identidad manabita. Los pueblos que han aportado tanto a la nación no pueden seguir relegados a un segundo plano administrativo.
En su momento, elevé un llamado al ex presidente Lenín Moreno, convencido de que la cantonización de Charapotó no es un capricho, sino un acto de justicia histórica. No se trata de un trámite administrativo ni de una aspiración pasajera, sino del reconocimiento a generaciones que han construido progreso desde la agricultura, la pesca artesanal, el comercio y el emprendimiento local. Es una economía viva que ha demostrado resiliencia, pero que necesita autonomía para desplegar todo su potencial.
Hoy, un nuevo mensaje desde el Ejecutivo, bajo el gobierno de Daniel Noboa Azín, parece recoger este anhelo largamente postergado. Se habla de procesos, de reconocimiento técnico y de un eventual futuro cantonal. Sin embargo, la experiencia obliga a la cautela. No es la primera vez que Charapotó escucha promesas que terminan diluyéndose entre la burocracia, la falta de voluntad política o los intereses coyunturales.
Debo ser enfático: la cantonización no puede quedar en el terreno de las palabras. Requiere una decisión política firme y el cumplimiento riguroso de los procedimientos legales establecidos en el marco del ordenamiento territorial del país. La Asamblea Nacional tiene la responsabilidad histórica de actuar con seriedad, evaluando los fundamentos técnicos, económicos y sociales que Charapotó cumple con creces.
La cantonización no es solo un cambio administrativo; es una oportunidad para mejorar la planificación territorial, fortalecer la institucionalidad local y garantizar una gestión más eficiente de los recursos. Implica acercar el Estado a la ciudadanía, reducir brechas históricas y permitir que las decisiones se tomen desde el territorio y no desde la distancia.
Charapotó no pide favores; exige justicia territorial. No reclama privilegios; demanda el derecho legítimo a gestionar su propio destino. Este es un clamor que nace de la historia, pero que se proyecta hacia el futuro con visión de desarrollo, inclusión y dignidad. Los pueblos que conocen su valor no están dispuestos a esperar indefinidamente.
La provincia de Manabí, es una provincia que no pide permiso para avanzar, que produce, que resiste y que empuja al país cuando otros se detienen. Manabí no es periferia; es motor productivo, identidad e historia viva del Ecuador. En ese contexto, Charapotó se levanta con fuerza, no como una aspiración menor, sino como una causa legítima que interpela al Estado.
El tiempo de las palabras ha terminado. Es el momento de las decisiones, de los actos que marcan la diferencia y de la voluntad política que transforma realidades. Charapotó no espera más. Manabí tampoco. Y el país tiene la oportunidad —y la obligación— de estar a la altura de esta demanda histórica por un nuevo Ecuador.
¿Será delito decir la verdad?
Quien es Milton Ricardo Bowen Rivera
Semblanza biográfica

Milton Ricardo Bowen Rivera es un comunicador manabita nacido en Portoviejo, cuya trayectoria ha estado profundamente vinculada al desarrollo del periodismo en la provincia de Manabí, destacándose por su labor en medios radiales, escritos y en la comunicación institucional.
Desde sus inicios, formó parte de una generación comprometida con la consolidación del ejercicio periodístico en la región. Fue miembro fundador del Colegio de Periodistas Profesionales de Manabí en 1977, aportando a la organización y fortalecimiento del gremio en una etapa clave para la institucionalización de la comunicación en el Ecuador.
En el ámbito de los medios, desempeñó un rol relevante como director de La Voz de Manabí, medio vinculado al comunicador – político César Chávez Cañarte (+), desde donde impulsó contenidos informativos y de opinión con enfoque regional. Su presencia en la radio también marcó una etapa importante de su carrera, especialmente como parte del reconocido espacio “Diario Hablado de la Mañana” en Radio Costa Azul, programa que se convirtió en referencia informativa para la audiencia de Portoviejo y toda la provincia de Manabí.
Asimismo, ejerció como jefe de redacción en FM Stereo 90.1, emisora dirigida por Pedro Zambrano Izaguirre (+), consolidando su perfil como editor y formador de criterios dentro del periodismo radial. Así mismo colaboro con la desaparecida Radio FM 102.5 “Costamar” de Miguel Buenaventura Trujillo (+). Su trabajo no se limitó a la radio: también formó parte del Diario Manabita y colaboró en diversos medios de prensa como articulista, aportando análisis y opinión sobre la realidad social y política de la provincia.
En el ámbito institucional, desempeñó funciones como relacionista público del Municipio de Montecristi, desde la administración de Cleofe Delgado Robles (+), en el año 1992, cargo en el que permaneció hasta su jubilación, contribuyendo a la comunicación entre la administración local y la ciudadanía.
Lejos de retirarse de la vida intelectual, Milton Bowen Rivera continúa activo en la actualidad, dedicado a la redacción de artículos y documentos, con un enfoque orientado a esclarecer hechos y aportar a la comprensión de la historia y la realidad manabita. Su trabajo refleja un compromiso sostenido con la verdad, la memoria y el análisis crítico.
Síntesis
La trayectoria de Milton Ricardo Bowen Rivera es representativa de un comunicador integral: periodista, editor, director de medios y servidor público, cuya influencia se ha desarrollado principalmente en el ámbito regional, dejando una huella en el periodismo manabita y en la construcción del pensamiento crítico local.
Fiel a esa línea de pensamiento y a su compromiso con la verdad, su voz se resume en una interrogante que trasciende generaciones y contextos:
“¿Será delito decir la verdad?”
