Un aporte nuevo para el bienestar sexual de las parejas que leen REVISTA DE MANABÍ y que cada semana lo reciben de parte de una experta sexóloga con voluntad de servicio social.

Autora: Lissette Crofford Vera*, MSc

Las manos son los instrumentos comunicacionales que por excelencia brindan afecto a través de las caricias. Sentir afecto a través de la piel genera conexión emocional e intimidad en la pareja. Se descubre y despierta la sexualidad a través de las caricias y el contacto físico.

Según datos recolectados por American Journal of Psychatry, las caricias realizadas directamente sobre la piel favorecen la liberación de oxitocina; por tanto, contribuye a la relajación, disminución del estrés y bienestar. En la sexología, estimula a la activación de nuevas sensaciones eróticas y placenteras que participan en la respuesta sexual.

Acariciar la piel de otra persona produce una sensación subjetiva de suavidad y calidez, se percibe una piel suave y tersa; sobre todo si es de alguien a quien amas. En un estudio realizado en Reino Unido, Frontiers in Psycology, publicado en 2015, indica que mayor es el placer de quien recibe las caricias, que el de quien las ofrece.

Los autores aseguran que el tacto funcionaría como un sistema que propicia unión y refuerzo en los individuos. Siendo el tacto placentero (caricias y movimientos lentos), es un mecanismo que favorece a la propiocepción; es decir, la capacidad del cerebro para que reconozca exactamente todas las partes del cuerpo.

Las caricias son esenciales en el ejercicio de la función sexual. A través del tacto se realiza un masaje en la superficie de la piel con los pulpejos de los dedos; por medio de movimientos circulares lentos y con poca presión estimula los receptores táctiles, proveyendo una sensación agradable y satisfactoria.

Si nos sentimos atraídos por quien lo ofrece, se desencadena poco a poco una respuesta sexual que se va incrementado con las caricias en las zonas erógenas secundarias (excepto genitales). El acariciar directamente las zonas erógenas primarias ocasiona rechazo e inhibición de la respuesta sexual, puesto que, antes de ser acariciadas, tanto el hombre como la mujer ya se estaban preparando para alcanzar la excitación y lubricación que proporcionan un mayor placer.

Las caricias en la sexualidad demandan de tiempo y disfrute. La mejor forma de percibir las caricias es cerrando nuestros ojos y sintiendo. Ya sea en forma individual o en pareja, son el lenguaje no verbal más potente dentro de una relación íntima. No es vulnerabilidad, es una forma de envolvernos en la erótica para disfrutar de una relación saludable.

Ventajas de las caricias en la sexualidad

Activación del deseo: por medio de los receptores de la piel incrementa el deseo progresivamente.

Liberación de la oxitocina: reduce el estrés, la ansiedad y aumenta la autoestima.

Exploración erótica: descubre nuevas zonas secundarias sensibles y ayuda a la autoexploración.

Conexión emocional: aumenta la complicidad y refuerza el vínculo en pareja.

Disfrute pleno: aporta a la interacción de ambos y sincronización en la pareja

«Las caricias son una forma esencial de intimidad y conexión que nunca debe perderse en una relación. Sin importar el momento o el lugar, son pequeñas pero poderosas demostraciones de amor, que mantienen vivas la atracción y la vitalidad en la pareja. Lejos de ser un hábito que deba olvidarse, las caricias deben demostrarse y cultivarse diariamente.»

Referencias

Bátiz, J. (2010). Cuidar con las caricias . Gaceta Medica de Balboa, 39-40.

Msc., A. G. (02 de 2016). Fm Mundo. Obtenido de La importancia de las caricias en la sexualidad: https://fmmundo.com/sin-categoria/la-importancia-caricias-sexualidad-n517

* Lissette Crofford Vera, obstetra por la Universidad de Guayaquil y magister en sexología por la Universidad de Cuenca (Azuay). Trabaja en el área de Obstetricia del Hospital Rodríguez Zambrano de Manta. Fue docente de la carrera Técnico en Atención Primaria de Salud en Guayaquil y se inició como obstetra profesional en el Hospital Divina Providencia de San Lorenzo, Esmeraldas. Tiene formación de post grado en especialidades de medicina sexual y técnicas de sexología; sexualidad en la tercera edad; erotismo y estímulos sexuales; educación sexual y neurobiología del amor; terapia en pareja; y psicoterapia sexual y de pareja. Medio de contacto: doc25.liss@gmail.com