La inusitada crudeza del invierno en Manabí provoca un obligado racionamiento de agua potable en los cantones Montecristi, Jaramijó y Manta, ya que el elevado nivel de turbiedad del río fuente impide el proceso potabilizador. Actualmente el lodo presente en el agua llega a 30.000 NTU (unidad nefelométrica de turbidez), imposibilitando el funcionamiento correcto de las plantas que purifican el agua.

Las crecientes del Río Portoviejo, que arrastran grandes cantidades de lodo y palizadas, han ocasionado que las plantas Caza Lagarto (Santa Ana) y El Ceibal (Rocafuerte) paralicen algunas veces su producción de agua potable.

Así lo ha informado César Delgado, director de Gestión Técnica de la Empresa Pública Aguas de Manta (EPAM).

El funcionario explicó que el lodo, que técnicamente se lo conoce como turbiedad, ha superado todos los niveles permitidos para el proceso de potabilización. Por ese motivo se ha tenido que paralizar el tratamiento del agua, para evitar daños en los sistemas de ambas plantas.

El Río Portoviejo en el sitio El Ceibal del Cantón Rocafuerte. Aquí es donde se toma agua para la potabilizadora que tiene igual nombre que el sitio. Manabí, Ecuador.
El Río Portoviejo en el sitio El Ceibal del Cantón Rocafuerte, donde la EPAM capta agua para la planta de tratamiento que lleva el mismo nombre del sitio.

Añadió que Manta no tiene fuentes de agua dulce en su territorio, por eso se la capta cruda en Caza Lagarto, que alimenta a la planta de Colorado (Montecristi), y en El Ceibal. Ambos sistemas recogen esa agua del Río Portoviejo que en estos días, por las fuertes precipitaciones pluviales,  ha elevado su caudal e inundado ciertas poblaciones, arrastrando grandes volúmenes de sedimentos.

El técnico refirió que los problemas de turbiedad han sido una constante durante los últimos 15 días, razón por la que Manta ha evidenciado una disminución en la distribución del líquido vital. Para evitar esa escasez se requiere una continuidad en la producción de agua potable en ambas plantas, lo que es difícil de lograr porque la turbiedad vuelve intermitente la potabilización y el bombeo hasta los tanques de almacenamiento y distribución.

Delgado sugiere a los usuarios que, durante la presencia del invierno, conserve agua potable lo más posible para mitigar el desabastecimiento derivado de la turbiedad del agua en su estado natural. Advirtió que es difícil predecir el comportamiento de la naturaleza y no se puede pronosticar cuándo mejorarán las condiciones del clima.

Subrayó, por último, que esto (la interrupción del tratamiento potabilizador) es un asunto de fuerza mayor con el que se debe aprender a convivir, pues aunque la plantas tienen presedimentadores que permiten trabajar hasta con 10 mil NTU de turbiedad, en esta semana se ha llegado hasta 30 mil, siendo una cifra récord que imposibilita la producción de agua potable.

FUENTE: Dirección de Comunicación Social de la EPAM, mediante boletín informativo y fotos con firma de su director, periodista Pedro Clotario Cedeño.- MANTA, 09 de febrero de 2017.