El hedor a cloaca que el viento esparce por la ciudad de Manta y que se ha acentuado en los últimos días, según informa la Empresa Pública Aguas de Manta (EPAM), proviene de las lagunas donde se descontamina el agua servida de la urbe; y se ha exacerbado al hacer la reparación de la geomembrana que impermeabiliza el suelo, parte de los trabajos de ingeniería para mejorar el proceso descontaminante.

Después de esa reparación sigue el recubrimiento de los lagos, para atrapar y quemar los gases malolientes, según la versión de Paúl Macías, director de Gestión Ambiental de la EPAM.

La información de este funcionario añade que para reparar la geomembrana se han vaciado las lagunas intervenidas, acción que desestabiliza el tratamiento depurador a causa de su menor tiempo de retención. A esto se suman los gases que emanan los lodos acumulados en el fondo descubierto de los lagos en reparación, que a pesar de ser mitigados se escapan hacia la atmósfera provocando un repunte temporal del hedor.

Aquellos olores nauseabundos, que habían desaparecido hasta en un 75 %, reaparecen en ciertos momentos cuando se trabaja para sacar los lodos de las lagunas y corregir el funcionamiento inadecuado del sistema.

El técnico de la EPAM explicó que las tareas de readecuación se realizarán por etapas, en cada una de las 8 lagunas construidas en 2013, labor que se espera concluir en un máximo de 3 meses para volver a estabilizar las lagunas hasta que desaparezcan los hedores.

Lo siguiente, recalcó el técnico ambiental, será la colocación de una cubierta que retendrá los gases en un 95 % para incinerarlos. Añadió que, cuando se instale toda esa infraestructura, los niveles de contaminación serán imperceptibles para la población, por lo cual se debe tener algo de paciencia y comprender que toda mejora lleva su tiempo.

FUENTE: Dirección de Comunicación Social de la EPAM, mediante boletín informativo y fotos con firma de su director, periodista Pedro Clotario Cedeño.- MANTA, 04 de junio de 2017.