Los temas profundos de la Consulta Popular

(Lo que los “correístas” dicen que no está y lo que la “verdadera oposición” no quiere ver que SÍ está)

Hace pocos días, en un editorial anterior, escribí sobre las generalidades de la Consulta Popular. Hoy quiero ahondar mucho más en el tema y quiero hablar sobre los elementos de fondo de la Consulta Popular. Dije anteriormente que la Consulta Popular tenía el espíritu de Montecristi y que además ese sentir estaba imbuido coincidentemente de los contenidos del Plan de Gobierno del Movimiento PAIS que fuera presentado a la Autoridad Electoral en el año 2006, para las elecciones de 2007 (en esa época PAIS era solo PAIS, aún no existían alianzas con otros movimientos y/o partidos como ahora).

Pues bien, esos elementos de fondo son de fundamental importancia para el fortalecimiento de la democracia y de nuestro desarrollo como Ecuador, un desarrollo solidario, sostenible, con justicia social y de oportunidades para todos y todas. Leyendo con detenimiento el Plan de Gobierno 2006 observamos que el combate a la corrupción estaba en el primer sitial, que el caudillismo y la concentración de poder debíamos de desterrarlo de nuestra cotidianidad política, que la participación ciudadana resultaba determinante para la transformación de la Patria y que nuestro fin último como Movimiento era la construcción del PODER POPULAR (así, en letras mayúsculas).

En el Plan de Gobierno de 2006, declarábamos una lucha frontal contra la corrupción —casi una cruzada, como si fuera una guerra santa, o la de los caballeros medievales del cristianismo europeo—; hasta se hacía referencia al concepto del servidor público, como aquel ciudadano que renunciaba a las oportunidades de generar riqueza para volcar su esfuerzo al servicio del BIEN COMÚN (así, en letras mayúsculas), de la sociedad, de los pobres. Se hablaba de la honradez como base de la nueva democracia. Se planteaba soñar en un país de manos limpias, con comportamientos públicos y privados apegados a la ética, con transparencia de información y rendición de cuentas.

En cuanto a participación -¡ufff!… ¡ni se diga!…- se hablaba de construir nuestras oportunidades en conjunto, donde los ciudadanos y ciudadanas participaran activamente de la sociedad y de las decisiones que nos afecten. Se planteaba construir una democracia RADICALMENTE PARTICIPATIVA (así, en mayúsculas). Se planteaba incorporar a toda la población en la definición de su presente y de su futuro. Esto significa garantizar su acceso adecuado a todos los habitantes del país en la toma de las decisiones, eso exige su conversión en ciudadanos y ciudadanas.

Todos estos postulados y pensamientos colectivos están vigentes, son una demanda ciudadana y de la sociedad, es por eso que ganamos las elecciones de 2007 (quizás Rafael pudo haber sido una pieza importante, pero no era la única pieza). El pueblo ecuatoriano aún sueña con esta utopía, y para la “molestia” de unos y la “ira” de otros, estos contenidos están en la consulta.

Autora: María Luisa Moreno Intriago, asambleísta de la República por la provincia de Manabí y exgobernadora de esta y exministra de Estado. (El artículo fue remitido por el periodista Juan Carlos Llumiquinga.)
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