La experiencia es placentera y enriquecedora, subidos en el piso alto de un moderno autobús convertido en atalaya rodante para poder apreciar el horizonte del Océano Pacífico desde la ciudad de Manta, al tiempo de observar en la orilla una playa extensa y tentadora, bordeada de nuevas edificaciones que albergan viviendas, comercios, industrias y servicios, y el imponente puerto internacional.

Es que el techo del autobús ha sido transformado en una especie de terraza, con barandales relucientes y sillas confortables, desde donde el espectador puede ver el entorno en 360 grados, escuchando las explicaciones que sobre cada lugar da un guía turístico instruido y entrenado.

El recorrido sigue un circuito vial que inicia al pie del Parque del Marisco, en Tarqui, y va hasta la Parroquia Urbana San Mateo, al sur de la ciudad. Luego retorna hasta el punto de partida. En el trayecto se ve la majestuosidad esplendorosa del mar, la rada portuaria con una multitud de embarcaciones de diversos tamaños y formas, las playas visitadas por bañistas y deportistas, y el progreso urbano matizado con vías relucientes y una infinidad de negocios varios que compiten por destacarse con exóticos diseños arquitectónicos y publicidad decorativa.

Con suerte puede verse algún colosal crucero turístico amarrado al puerto o tal vez un mastodonte naviero descargando vehículos automotores. En general, el autobús pasa por las zonas más prósperas y modernas de la ciudad; y, entre esta y su parroquia San Mateo, por un tramo de la Ruta del Spondylus que tiene a uno de sus lados las azuladas y brillantes aguas del mar.

Esta iniciativa turística pertenece a la empresa cuencana “Vanservices Internacional”, que trae la experiencia ganada en su ciudad de origen y además en Guayaquil, Quito y Salinas.

El recorrido del circuito turístico en Manta se ha denominado “Ruta del Pacífico” y se estableció en coordinación con las autoridades municipales correspondientes. Tiene una duración que oscila entre una hora y treinta minutos a una hora y cuarenta y cinco minutos, lapso dentro del cual los pasajeros pueden servirse algún bocadillo en alguno de los restaurantes de la ruta, y adquirir artesanías en las ventas especializadas que se hallan al paso.

FUENTE: Con aportes de un boletín informativo y fotos del GAD municipal de Manta, con firma de la periodista Gema Arteaga Briones, directora de gestión de comunicación.
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