La experiencia es placentera y enriquecedora, subidos en el piso alto de un moderno autobús convertido en atalaya rodante para poder apreciar el horizonte del Océano Pacífico desde la ciudad de Manta, al tiempo de observar en la orilla una playa extensa y tentadora, bordeada de nuevas edificaciones que albergan viviendas, comercios, industrias y servicios, y el imponente puerto internacional.