Ha llegado el momento de sembrar

Y gracias infinitas, de todo corazón.

IGUAL que lo hace todo agricultor cuando se propone alcanzar una buena cosecha, que primero echa la simiente sobre suelo fértil para que germine y después cultiva con esmero la plantita hasta que produzca, cada uno de nosotros tenemos que aprovechar la renovación espiritual y corporal que experimentamos al recibir un año nuevo, sentando las bases de lo que nos proponemos celebrar cuando este periodo termine.

Hemos de tener claro que nada sucederá sin una iniciativa para la acción, ya sea que nuestro propósito apunte a cambiar de actitud o a conseguir algo tangible. Hace falta un primer paso que desencadene los siguientes. Y esto aplica de la misma forma si lo que anhelamos concierne a nuestra vida personal y familiar o a la pública.

En el caso de la República del Ecuador, tan poco desarrollada pese a las potencialidades naturales de su territorio y de la gente que lo habita, el primer paso del cambio hacia una vida mejor puede ser motivado por las próximas elecciones seccionales de marzo, mediante las cuales tenemos la posibilidad de elegir mandatarios locales y regionales a la altura de nuestras expectativas. Antes de elegir, es conveniente fijarnos en la trayectoria de cada candidata o candidato: proviene de una familia decente; trabaja para mantenerse; muestra buenas costumbres sociales; ha hecho algo extraordinario por su familia, su comunidad o el país; tiene ideas viables para hacer una gestión pública mucho mejor que sus antecesores. No confiar ciegamente en la formación académica y los títulos correspondientes, pues basta observar el Ecuador de nuestros días para darnos cuenta del mal gobierno ejercido por licenciados, ingenieros, economistas, médicos y abogados, algunos sentenciados y presos, y otros en interdicción o prófugos de la justicia.

La provincia de Manabí, donde se halla la sede de la Revista que usted está leyendo, más que ninguna otra debe tomar aquellas elecciones como punto de quiebre para zafarse de una buena vez del caciquismo atávico que le impide avanzar como muchos quisiéramos. El interés particular de todo cacique apunta a su figuración personal y al enriquecimiento fácil de su familia y allegados, mas no a la prosperidad y desarrollo de la sociedad en su conjunto. Es por esto que el público ve cómo, tras una elección de nuevos mandatarios, algunos de estos aparecen poco después ostentando casas, carros y otras propiedades de gran valor económico, que no pudieron conseguir como ciudadanos comunes.

Tengamos presente, siempre, que dentro de un régimen político como el que está vigente en el Ecuador, el bienestar social depende mucho de lo que hagan o dejen de hacer los mandatarios públicos que dirigen las instituciones y empresas del Estado. Un individuo particular puede ser muy visionario, competente y activo, pero logrará poco si las políticas y normas estatales son erróneas, distorsionadas o perversas.

El inicio de un año nuevo es buen momento para echar la simiente de nuestros propósitos renovados, pero hagámoslo en terreno fértil y perseveremos en las tareas del cultivo. Nada es posible sin una iniciativa y sin trabajo esmerado y continuo. REVISTA DE MANABÍ

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