Consideraciones acerca del “parto humanizado”

Tradicionalmente, en la provincia de Manabí (Ecuador), las mujeres afrontaban el parto dentro de su casa y asistidas por una partera (excepcionalmente por un médico). Lo hacían acostadas y en las condiciones de higiene y comodidad que les permitían sus recursos económicos. En cambio hoy, con los adelantos de la medicina y los patrones de conducta social impuestos por la modernidad, unas buscan los servicios de una maternidad privada y las más acuden a los centros de salud regentados por el Estado, casas médicas donde hallan el ambiente y las condiciones ideales para ese acto femenino tan humano y vital.

La presente información tiene el propósito de que la gente conozca las consideraciones básicas del “parto humanizado” llevado a cabo por unidades médicas del Ministerio de Salud; y para el caso tomamos de referencia el Centro de Salud Manta Tipo C, que desde su inauguración, el 20 de septiembre del 2016, entre su cartera de servicios dispone de la Unidad de Trabajo de Parto, donde las parturientas reciben un tratamiento avanzado a la hora del alumbramiento y después, incluyendo su libertad para elegir la postura corporal más conveniente, de las cuales suele preferirse la sentada en la silla holandesa.

Esta experiencia ya la tuvo Fernanda Garnica, colombiana residente en la ciudad de Manta, que alumbró allí a su hijo Yaku. La mujer señala haber pensado que por su condición de extranjera no sería atendida o tendría que pagar un alto precio por esa atención, pero “me acerqué un día en Admisión y me dijeron que la atención a las embarazadas era prioridad; me dieron una cita para esa misma semana y continué yendo conforme el médico me indicaba las fechas”.

Garnica ya había planificado cómo sería su parto: “yo quería que mi hijo nazca en casa, algo muy familiar; pero por situaciones económicas no pudimos y solicité permiso para ambientar el lugar que me resultara relajante para mí sin incomodar a nadie. El día del nacimiento de Yaku encendí un incienso, puse una tela blanca y un velón blanco, entré con mi esposo y todo el parto estuvo armonizado muy lindo y perfecto”.

La obstetra Katty Contreras explica que precisamente el parto humanizado está regido por el respeto, la elección libre de la posición  para dar a luz y la pertinencia intercultural. Señala que en este parto los beneficios son tanto para la madre cuanto para el bebé. En la madre -al tener la opción de la postura sentada, parada o en cuclillas, a más de la tradicional acostada- el proceso es mucho más rápido. Antes de ello realiza ejercicios para que su labor de parto sea menos dolorosa y debe acompañarse de un familiar; y su recuperación es rápida. Entre los beneficios para el bebé están el apego precoz a su madre, poder alimentarse en minutos directamente del pecho materno y el alojamiento conjunto, madre e hijo en una misma cama.

La profesional médica señala que es importante que las futuras madres conozcan que en cada control reciben la información necesaria para conocer el parte humanizado; por ejemplo, se le enseñan los ejercicios de profilaxis, detectar signos de alarma, la importancia de la lactancia materna, los cuidados después del parto tanto para ella como para su bebé.

En el Centro de Salud Manta Tipo C, desde su inicio hasta la semana del 18 al 24 de febrero, hubo 742 partos. La cifra va en ascenso, dado que hubo 32 partos en el 2016, 273 en el 2017, 404 en el 2018, y 33 en lo que va del presente año.

Por otro lado, en cuanto al Centro de Salud Cuba Libre (Parroquia Eloy Alfaro), el parto humanizado se da desde el 2015 y es por esto que dicha unidad tiene la certificación de Centro de Salud Inclusivo. Igualmente aquí la postura más elegida para dar a luz es la sentada: de 412 partos en el 2018, 383 fueron sentadas, mientras que en lo que va del año 2019, de 40 partos 24 han sido en la misma postura.

FUENTE: Distrito de Salud 13D02 (Manta), mediante boletín informativo con firma de Rebeca Alarcón Mieles, analista de comunicación, imagen y prensa.
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