La terapia ocupacional regenera las capacidades corporales. Casos de Manta

En el Centro de Salud Manta, de la ciudad de igual nombre, funciona un servicio público de Terapia Ocupacional para beneficiar a pacientes que requieren recuperar sus capacidades físicas, cognitivas, conductuales, o una variedad de ellas. Sirve por igual a niños, adultos, adultos mayores (mujeres u hombres) y a personas de capacidades diferentes.

En el interior de ese consultorio existen diversos objetos orientados a potenciar la rehabilitación de los usuarios. Hay juegos didácticos, libros, legos, la réplica de una cocina eléctrica, un horno, una refrigeradora, e incluso existe una mesa kanabel, la que por su diseño permite trabajar ejercicios de mano, muñeca y antebrazo y realizar movimientos de pronación (la rotación del antebrazo que permite situar la mano con el dorso hacia arriba) y supinación (el movimiento contrario).

Para acceder a estas terapias, el o la paciente primero debe ser atendido por un médico general que solicita una interconsulta -bien dentro del mismo centro de salud o en uno referenciado si el paciente viene de otra unidad operativa- con una fisiatra, y esta determina el plan de tratamiento para la terapia que corresponda: física, ocupacional, de lenguaje y estimulación temprana.

Actualmente en este servicio se atiende a alrededor de 18 a 25 personas durante un mes, y se trabaja en 12 sesiones; sin embargo, estas pueden variar de más a menos, de acuerdo a la evolución del paciente.

La experiencia de algunos beneficiarios

José Véliz, de 68 años de edad y con hipertensión, recibe terapia desde hace 10 meses debido a una hemiplejia (parálisis de una parte del cuerpo, causada por una lesión cerebral). Su contractura es a nivel del hombro. El ejercicio que realiza en el área de terapia ocupacional busca que la elevación de su miembro superior derecho la realice por sí solo. Este paciente recuerda que “Primero pasé por terapia física para empezar a mover mis piernas; ya puedo pararme de a poco, pero no puedo aún mantenerme mucho tiempo firme; y ahora estoy recuperando la movilidad en los brazos”.

La terapista ocupacional Mayra Macías señala que entre los casos con los que se trabaja existen menores con trastorno de aprendizaje, autismo, síndrome de Down, y pacientes con secuelas de hemiplejia, artritis, Parkinson y Alzheimer. Y explica que con este tipo de terapia se busca obtener la máxima funcionalidad de la persona con algún tipo de limitación a través de la actividad con sentido y/o talleres terapéuticos con unos objetivos, tanto generales como específicos.

La profesional médico puso de ejemplo este caso. “Tengo un paciente de 7 años, Dexon Delgado, un menor con síndrome de Seckel; este síndrome presenta retraso mental y afecta el crecimiento, entre otras dificultades; entonces, estamos  enseñándole independencia al momento de alimentarse, (haciendo que practique) con un juego de frutas unidas por velcro y (las cuales él tiene que separar) con un cuchillo plástico, (haciéndolo) como si las estuviera cortando. Con esta acción también se trabaja su actividad motora fina”.

Alexandra Mero, madre de ese menor, asegura que a través de estas terapias su hijo ya se sienta solo, ha aprendido a pararse pero aun apoyándose en alguien o en algo; ya dice mamá y está aprendiendo a decir papá. “Yo también recibo capacitación durante las terapias de mi hijo, para poder repetirlas en casa”, explicó la madre.

FUENTE: Distrito de Salud 13D02 (Manta), mediante boletín informativo y fotos con firma de Rebeca Alarcón Mieles, analista de comunicación, imagen y prensa.   
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