La familia del periodista ecuatoriano David Ramírez tiene razones más que suficientes para estar feliz. Se le ha hecho realidad el “sueño americano” que muchos emigrantes latinoamericanos persiguen, pero que no todos palpan. Vive satisfactoriamente en Nueva York y las tres descendientes del matrimonio van hasta ahora con el viento a su favor. Dos son universitarias y están bien empleadas, y la menor acaba de graduarse del colegio para pasar a la universidad.

Ramírez nació y se educó en Manta, provincia de Manabí, igual que su esposa Jacqueline Rodríguez. Corre por sus venas la sangre “caliente” del trópico ecuatoriano y bulle en su consciente la cultura mestiza del bien hacer y buen vivir. Y los dos llevan impregnada la esencia liberal del periodismo clásico que sorbieron en Manta; el uno como reportero y editor de los diarios El Sol y Hoy (agencia del matutino de Quito), ambos desaparecidos; y, la otra, como funcionaria de gestión administrativa y contable del diario El Mercurio y de otras empresas privadas. David ha dado continuidad a su profesión en los EE. UU., donde ejerce de editor para El Diario de Nueva York, función que con frecuencia lo lleva a coberturas periodísticas en otros países.

Jacqueline Rodríguez, Naomi y David Ramírez.

En la ciudad de los numerosos e imponentes rascacielos desarrollan entusiastamente sus vidas y ofician de espléndidos anfitriones cuando reciben la visita de familiares, amigos y conocidos. Viven a plenitud. No es de extrañar, por tanto, que celebren con alegría desbordante el reciente triunfo estudiantil de Naomi Ramírez Rodríguez (la hija menor) en el Francis Lewis High School. Ella sigue los buenos pasos de María José y Jamilé (hermanas mayores), “profesionales que triunfan” en sus respectivas actividades, como dice su orgulloso padre (Jamilé y Naomi son ciudadanas nacidas en E. U. A.).

David Ramírez confiesa que, para él y su esposa, la graduación de Naomi “(…) es un paso más en nuestra tarea como padres, que no es otra que enrumbar para que nuestros hijos estén lo mejor preparados para el difícil camino de la vida.”

José Risco Intriago