Sí, es un yate (“embarcación de gala o de recreo”, según el Diccionario de la Lengua Española, versión digital). Y es de “última generación”: grande, espacioso, minimalista, tecnología de punta, confortable, y ecológico. Fue diseñado y construido expresamente para navegar alrededor de las Islas Galápagos o “Islas Encantadas”, 1.000 km al occidente del territorio continental de la República del Ecuador a la que pertenecen. El día lunes 17 de junio del 2019 arrió la bandera de las Bahamas e izó la tricolor ecuatoriana, durante una ceremonia solemne realizada en el puerto de Manta, que además sirvió para presentar la nave y sus prestaciones a un grupo selecto de invitados.

Esta belleza de embarcación turística es la Celebrity Flora, nombre específico para significar que ha sido destinada a integrarse en las singularidades naturales tan propias y exclusivas del archipiélago donde se desplazará, reconocido mundialmente. Pertenece a la compañía “Islas Galápagos, Turismo y Vapores”, concesionaria de Celebrity Cruises, Inc. Su eslora (largo) es de 103 metros, manga (ancho) de 17 metros, y el calado (inmersión) de 4,5 metros. Es propulsado por motores de bajo impacto ambiental y posee un Sistema de Posicionamiento Dinámico para mantenerse detenido sin el uso de anclas. Su velocidad de crucero es de 14 nudos. Lo comanda el capitán Vladimir Armas.

Tiene 8 cubiertas, entre las cuales se sitúan la sala de mandos, las suites, el gran salón comedor y otras varias salas, incluyendo piscinas, saunas, gimnasio, elevador, biblioteca-observatorio y laboratorio microbiológico para que los pasajeros conozcan en detalle las particularidades que conforman el ecosistema terrestre y marítimo de las Galápagos. Fue construido en el astillero Shipyard De Hoop (Rotterdam, Holanda) a un costo de 93 millones de dólares.

Ha sido pensado para llevar a bordo 85 tripulantes y hasta 100 turistas de economía holgada, principalmente jubilados norteamericanos y europeos, que pueden optar por giras de 7 o 10 días seguidos, que inician en la Isla Baltra y cuestan de 10 mil a 20 mil dólares por persona, o más cuando se trata de fechas de alta demanda, como en Navidad. El lujo y el confort del yate justifican ese precio, tomando en cuenta, además, la experiencia única de poder explorar desde sus cubiertas -habilitadas con ese propósito- las características asombrosas del bello paraíso natural que son el conjunto de las islas volcánicas de Galápagos.

A la ceremonia del cambio de banderas acudieron, entre otras personalidades, el director general de Celebrity Cruises en Ecuador, Bernardo Carrillo, quien subrayó el compromiso de protección ambiental observado desde el 2004 (año de ingreso a suelo ecuatoriano) por la empresa que representa, poniendo de ejemplo la siembra de más de 40 mil árboles de especies nativas en el territorio insular; Patricia Palacios, subsecretaria del Ministerio de Turismo; Roberto Correa, subsecretario del Ministerio de la Producción; Roberto Salazar Bracco, presidente del Terminal Portuario de Manta; y el almirante en servicio pasivo, Héctor Holguín, por cuyo medio supimos que algunos oficiales de la Armada ecuatoriana, agradecidos por la hospitalidad de Manta cuando ellos ejercieron funciones aquí, influyeron espontáneamente para que el cambio de banderas del buque se haga en esta ciudad.

Luego de esa ceremonia, los invitados fueron conducidos a un recorrido guiado por las instalaciones de la nave, y finalmente a un almuerzo a bordo con entradas de ceviche mixto (pescado, pulpo, camarones, Leche de Tigre, canguil y chips) y ensalada verde (mezcla de hojas verdes, aderezo balsámico, pepinos, zanahorias y patacones); platos principales de pescado (con yuca horneada, cebolla, jamón crudo y cilantro) y filete de res (con salsa de champiñones, puré de papas y vegetales); y un postre Tres Leches con crema de Espíritu del Ecuador (Cuando empiecen las giras, el 30 de junio presente, más del 80 % de los alimentos que se sirvan a bordo serán adquiridos a productores locales de las Galápagos).

Y fue en ese acto elemental de la vida donde se sintió claramente el profesionalismo y calor humano de la tripulación, que actuó solidariamente en equipo para que sus huéspedes queden con un recuerdo imborrable. Atención solícita, rostros amables, servicio impecable y un musical de antología: dos tenores (Jorge Puerta y Pablo Torres), una soprano (María Isabel Albuja) y un guitarrista (José Antonio Baquero), sorprendieron gratamente con una interpretación magistral de estas tres piezas: O Sole Mio (canción napolitana de Giovanni Capurro y Eduardo di Capua), Granada (del compositor Agustín Lara) y Por Una Cabeza (tango de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel). Los comensales quedamos impresionados al escuchar ese vozarrón armonioso del tenor principal, que por su bel canto y su aspecto corporal nos recordó al celebérrimo Luciano Pavarotti; y, enseguida, las voces en trío para sumar al recuerdo a los no menos célebres José Carreras y María Callas. Y el acompañamiento musical nos retrotrajo al virtuosismo de un Paco de Lucía o un Andrés Segovia.

Los dos tenores y la soprano que se ganaron la simpatía de los comensales.

Pero, ciertamente, ese espectáculo musical no es parte del tour cotidiano del Celebrity Flora, ni lo hicieron los tripulantes; lo contrataron solamente para este acto de presentación. Los artistas conforman el Grupo Romance, dirigido por José Antonio Baquero (móvil 0995605808), y en su actuación dentro del yate demostraron también su dominio teatral presentándose como meseros y chef que servían mientras cantaban y guitarreaban, siendo la realidad que solo ayudaban a la tripulación en un momento excepcional de muchos comensales a la vez.

La incorporación del Celebrity Flora al servicio turístico en las Islas Galápagos representa un avance significativo en el esfuerzo combinado (público-privado) para proteger el sensible ecosistema de esa provincia ecuatoriana, amenazado por el incremento incesante de visitas y los medios inadecuados empleados para movilizarlas y hospedarlas. Esta nave minimiza el uso de plásticos, está equipada con medios para tratar internamente los desperdicios orgánicos y reciclar los reusables, su pasaje se aloja siempre dentro del barco y reduce los recorridos en tierra porque los pasajeros pueden contemplar gran parte de la flora y la fauna sin salir de a bordo. Después de todo, las Islas Galápagos son un patrimonio de la humanidad y un laboratorio natural en donde el científico inglés Charles Darwin, en 1835, dio a luz su teoría de la evolución.

Créditos

Texto: José Risco Intriago

Fotos: Emily Ramos Joza