Pedro Pablo Jijón Ochoa*

Luego de un delicado mes de aprendizaje familiar lleno de desgastante tensión, periodo en el que se juegan todas las posibilidades de fe y se ve de qué están hechas las personas, para luego quedar un espacio vacío en el seno familiar -espacio lleno de buenos ejemplos, de sabias sentencias- pero con el alma tranquila por haber dado el todo por el todo; decido retomar la vida y con mi bejuco plazarte en mano salgo al campo en busca de los buenos amigos, para agradecerles su amistad y devoción con un abrazo.

De origen vegetal, el bejuco es una planta trepadora de tallos leñosos, flexibles y delgados, cuyas hojas, según las antiguas curanderas montubias, tienen propiedades curativas contra las picaduras de animales ponzoñosos. Muchos son los usos prácticos de esta vara flexible, como extensión de la mano, hasta de látigo justiciero.

Recorrí la ruralidad mientras sostenía firme mi plazarte, conversando con amigos productores. Y una vez más confirmo que lo cierto en este sector, el más importante de la economía de nuestro país, es que aún se encuentra en indefensión. No solo en manos de la letal intermediación, sino que una nueva amenaza, que calladamente ha empezado a causar estragos en la débil economía del agricultor y en pocos años terminará con nuestra actividad si no actuamos ya, son los holdings.

Poco a poco algunos holdings han empezado a captar importantes extensiones de tierras -a bajos precios- para sembrar productos de exportación de moda o simplemente para respaldo financiero, comprados a la banca cerrada o en remates fraudulentos. Tenemos ya el ejemplo de Centroamérica, donde las transnacionales bananeras empezaron a acaparar pequeños y medianos fundos, para ellos sembrar a otros costos la fruta, volviéndose los antiguos propietarios en peones de estas nuevas haciendas manejadas por holdings. Es decir, las tierras son desde hace unos años propiedad de empresas, terminando así con la soberanía alimentaria, la agricultura familiar, la agricultura ancestral, la gastronómica local y la cultura.

Todos debemos, con plazarte en mano, “bejuquear” las pretensiones de cualquiera que desee de manera oportunista aprovecharse del trabajo del pequeño y mediano productor, de los recursos naturales de nuestro país; “bejuquear” con soluciones que saquen al sector agropecuario de la postración en que se encuentra y evitar que los holdings se adueñen del Ecuador.

* Ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com.