José Risco Intriago/Manta/11-08-19

Algún sabio, en la antigüedad, proclamó que el amor verdadero no requiere confirmarse a cada rato con el manido y melifluo “te quiero”, que más bien suena a conveniencia de usufructo y falsedad afectuosa. Aquel sabio, y los que le suceden desde entonces, afirman que el amor puro se expresa honestamente en gestos inesperados y decidores, como cuando se socorre a quien está en peligro, o cuando se da a quien necesita lo que al dador no le sobra. Estas actitudes, sin palabras, hablan por sí solas del enorme aprecio que quien las prodiga tiene por quien se beneficia de ellas. Y esto se aplica tanto en las relaciones interpersonales comunes, cuanto en las que poseen un tinte sentimental entre parejas o entre estas y sus descendientes y viceversa.

El introito es a propósito de una manifestación amorosa ocurrida el día sábado 10 de agosto del 2019, cuando un esposo ha sorprendido gratamente a su consorte celebrando por anticipado y sin alardes el cumpleaños de esta y el del hijo mayor que ese día cumplía el suyo. No fue un acto formal ni previamente preparado, sino algo que surgió espontáneo del ánimo que experimentó el esposo y padre, que de pronto quiso intensificar la felicidad de sus seres íntimos y, a la vez, él mismo sentirse más feliz.

Giovanni Jiménez Orellana, exmilitar de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y actual gerente de la Cooperativa de Ahorro y Crédito General Ángel Flores, que sirve al personal activo y pasivo de esa entidad castrense, había concurrido con su joven y corta familia a un encuentro familiar en la ciudad de Chone y allí le nació la idea. Conversó con su cuñada Mariuxi Joza Risco y logrando la “complicidad” de esta puso en práctica su determinación de celebrar en la ciudad de Manta a los dos cumpleañeros, pero sin que estos se enteren sino hasta último momento. Así se hizo y en la casa de la familia Risco Intriago, donde habita Mariuxi, se “armó” la fiesta, sencilla pero muy divertida e integradora.

Los cumpleañeros, rodeados de sus familiares convocados a la celebración.

Los cumpleañeros, Gabriela Joza Risco y Josué Jiménez Joza, se enteraron de esto en la víspera, cuando toda la familia viajó desde Quito -ciudad de su residencia habitual- hasta Manta. En esta urbe, la residencia de Mariuxi se acondicionó rápidamente para la ocasión y la anfitriona invitó a su madre, Cena del Rosario Risco Intriago, junto con los demás hijos de esta y sus respectivos descendientes. Por cierto, no faltó Emilita, la hija de Mariuxi, ni los tíos de esta, Rosita y José Risco Intriago que unos días antes también había cumplido años y la celebración lo incluía.

EDUARD DETALLES, el emprendimiento de decoraciones festivas a cargo de su mentor José Eduardo “Edu” Alarcón Joza, montó en la sala de estar una recreación minúscula de la Alfombra Roja y el escenario de la gala de los premios Oscar, dándole un inequívoco toque holliwoodense al recinto familiar en el que se halagaría a los homenajeados, fervorosos admiradores de muchas producciones de la Meca del cine mundial.

La joven animadora Dayanna Baque, de Andreina Eventos Infantiles, motivó a los presentes a participar con gozo en singulares juegos y bailes en grupo, otorgando variados premios a los más animados o ingeniosos. Este fue el momento en que los niños se movieron a sus anchas y desbordaron toda su alegría innata; el más pequeño de todos los caminantes (porque había una bebé de apenas dos meses) era Sebastián, “Sebita”, quien hasta tomó el micrófono en sus manos y lo llevó a su boca para balbucir lo que en ese instante pasaba por su pensamiento tierno y puro.

En los intermedios se sirvieron bocaditos de sal y otros de dulce, así como bebidas refrescantes. Y finalmente un plato fuerte a base de pollo, arroz, salsas sazonadoras y verduras.

La celebración cerró en un gran momento de algarabía al son del karaoke, el cantar e histrionismo de algunos concurrentes probando sus cualidades artísticas, mientras los demás los aplaudían o reprobaban. La calificación promedio, emitida por el dispositivo electrónico del karaoke, se situó en 75 puntos. Nada mal para quienes solo cantan por placer y esporádicamente.

Así, sin desvelos ni tensiones, se hizo una celebración familiar que gustó mucho a los homenajeados y dejó muy contentos a quienes asistieron para colmarlos de afectos y bienaventuranzas.