El Miss Ecuador que no debía darse, por la pandemia de COVID-19

Daniela Mera (izq.) y Valentina Mendoza, cuyas revelaciones cuestionadoras en Instagram han causado revuelo nacional./ FOTOS enviadas por David Ramírez

¿Ahora, cuál será el argumento de los implicados, para lavarse las manos?

Las redes sociales se encendieron la noche de este miércoles con la revelación de la candidata a Miss Ecuador, Daniela Mera, de que es positiva de COVID-19.

David Ramírez*

En un extenso vídeo subido a su cuenta de Instagram, Mera -que representó a Esmeraldas- le cuenta que tiene la enfermedad a Valentina Mendoza, una de las tres candidatas que presentó Manabí en el concurso Miss Ecuador. En el intercambio, la representante manabita habla que también se hizo la prueba y espera los resultados a más tardar este jueves.

En síntesis, ambas candidatas revelan que empezaron a sentirse mal desde el viernes y que la organización del concurso no cumplió en hacerles la última prueba a todas las candidatas, tal como se había previsto.

“Es justo que se conozca toda la verdad. Soy una persona muy honesta. He crecido con esos valores y debo ser consecuente con ellos”.

DANIELA MERA, en su revelación por Instagram

El concurso fue escenificado en un espacio exterior del Hotel Wyndham Sail Plaza, localizado en el área de Barbasquillo en Manta y tuvo un aforo de público de 350 personas, sin contar a las candidatas, sus asistentes, el personal de producción, el que trabaja dentro del hotel, el de seguridad. En total, la cifra de asistentes podría superar las 500 personas.

El doctor Tito Nilton Mendoza -que en marzo dio positivo de COVID-19-, gobernador de Manabí y, por ende, representante del Gobierno central, estuvo entre los invitados especiales.

“Nunca nos hicieron las pruebas. Yo tenía entendido que nos harían pruebas dentro de la última semana, pero eso no pasó. No nos podemos quedar calladas con este tipo de información”, comentó Daniela Mera.

“Estoy muy triste por todo esto. Tengo mis abuelitos, mis padres; y aunque estoy en aislamiento, temo que los pueda contagiar”, expresa visiblemente afectada Valentina, en el vídeo de más de 30 minutos.

El certamen, cuya realización fue rechazado por varias ciudades del país, por contravenir las precauciones obligadas por la pandemia de la COVID-19 y las implicaciones de riesgo de contagio con el virus, finalmente fue acogido en Manta con el aval del COE cantonal, para que tuviera efecto el sábado 17 de octubre bajo un estricto protocolo de bioseguridad.

Todas las candidatas del concurso Miss Ecuador 2020 realizado en Manta./ FOTO enviada por David Ramírez

Los resultados, a ojos vista, es que tales controles no se cumplieron. Por ahora, dos de las 20 candidatas —una confirmada y otra en espera de los resultados— ya sufren las consecuencias. Lo procedente será iniciar un rastreo urgente para determinar con quiénes las chicas tuvieron contacto, para implementar un cerco epidemiológico y frenar un potencial contagio masivo. Lo otro, que quienes asistieron se hagan las pruebas pertinentes.

Con este escenario, ahora abordemos el tema de la responsabilidad sobre lo acontecido. En mi artículo del 14 de octubre, es decir, a tres días del certamen, advertí con énfasis que el COE cantonal de Manta no debió bajar la guardia.

Destaqué que la flexibilización de las medidas de restricción contra la COVID-19 no significaba que las autoridades se desentiendan de la prevención y la salud de los ciudadanos.

Anoté de manera expresa que el COE de Manta no debía dar luz verde a frivolidades, como un concurso de belleza en medio de la crisis humanitaria que estamos viviendo; y que, al hacerlo, mostraba no solo insensibilidad, sino carencia del más elemental sentido común y responsabilidad.

El mundo en estos momentos encara lo que los expertos médicos llaman la segunda ola de la pandemia de COVID-19. En Europa, Estados Unidos y en nuestro propio país, Ecuador, en estos días se experimenta un repunte de nuevos contagios. Pero, por los resultados, la franquicia Miss Ecuador y el COE de Manta no están enterados.

En mi artículo anterior también puntualicé que el repunte del coronavirus tiene entre sus principales responsables -en gran medida- a la imprevisión y populismo de los políticos, más interesados en dar circo al pueblo que garantizar la salud pública,

Creo no haberme equivocado cuando sugerí que todo evento que represente aglomeración de personas debe ser evitado y que se debía limitar toda actividad a eventos esenciales, conforme lo han recomendado las autoridades de salud.

“Tenemos miedo, estamos ante una pandemia que se está llevando muchas vidas. Esto no debió pasar. Debió haber más previsión”, resumieron las dos chicas aludidas.

Pregunto ahora: ¿Cuál será el argumento de los implicados, para lavarse las manos?

* David Ramírez, periodista manabita que vive en los Estados Unidos, es editor de El Diario en la ciudad de Nueva York. Ocasionalmente remite sus artículos para que sean publicados en REVISTA DE MANABÍ.