El bosque protector del Hospital IESS de Portoviejo

En las áreas intermedias del edificio hospitalario hay bonitos jardines./ HGP IESS

Ardillas, iguanas, pericos, loras, gorriones… son parte de las especies vivas que se encuentran en las tres hectáreas del bosque protector del Hospital General Portoviejo (ciudad del mismo nombre, en la provincia de Manabí), del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Aquellos animalitos se pasean libremente entre los árboles frutales, maderables y ornamentales que están sembrados en la parte posterior de la casa de salud. Sus trinos y gritos característicos alegran a quienes llegan a buscar alivio a sus dolencias, convirtiéndose en una terapia.

Entre los árboles frutales encontramos mangos, tamarindos, guineo, grosella, lima-limón, mamey y aguacate. Estas plantaciones son cuidadas por el personal de la Unidad de Manejo Ambiental del hospital.


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Jhonny Mendoza, responsable del área, explicó que la finalidad de esta unidad es el cumplimiento de políticas socio-ambientales para bienestar del ser humano.

“El Hospital General Portoviejo es el único del país que tiene un bosque protector con varias especies, lo cual ayuda a la oxigenación de la zona, así como a crear ambientes de paz y tranquilidad, entre los pacientes y ciudadanía en general que acude al lugar”, explicó el técnico.

Además, desde esta unidad se hacen inspecciones permanentes a las áreas hospitalarias, para el correcto manejo de los desechos hospitalarios y ozonización de los diversos espacios, para erradicar virus y bacterias.

Respecto a los frutos que producen estos árboles, son entregados a los pacientes y al personal que labora en la casa de salud, pues se trata de frutas libres de productos químicos, para su cultivo solo se usa abono orgánico.

El técnico señaló que, entre las plantas que se encuentran en el parqueadero del hospital, se encuentran Flor de Niño y Cascol, las cuales absorben el dióxido de carbono que emiten los vehículos.

Para Humberto T., taxista que siempre se ubica en los exteriores del Hospital IESS Portoviejo, esas plantas son más útiles. En días pasados, con una canasta en sus manos, bajó varios mangos que colgaban desde unas ramas de los árboles ubicados al frente de la casa de salud.

“En esta temporada siempre aprovecho para llevar mangos a mi casa, porque conozco que estos frutos no reciben abono químico y, además, desde el hospital nunca me han negado que recoja la fruta, que hay en abundancia”, dijo mientras guardaba en una funda varios mangos.

FUENTE: Hospital General Portoviejo (Portoviejo, provincia de Manabí, República del Ecuador), mediante boletín y foto remitidas a REVISTA DE MANABÍ por Margarita Pérez Verduga, comunicadora pública para aquella casa de salud.