El legado de bondad que nos deja Anita Vélez

Anita Vélez Delgado, cuando la vida le sonreía. / FOTO enviada por el autor de la nota.

“Ustedes son mi familia, son mis hermanos”, decía y en realidad no hacía falta que lo dijera; uno sentía autenticidad y nobleza en sus actos.

David Ramírez / Nueva York / 04-10-2021

En la noche del pasado domingo dejó este mundo Ana Mercedes Vélez, conocida cariñosamente, por su carismático y servicial carácter, como Anita Vélez, o Anita. Por los últimos 25 años se desempeñó como funcionaria en la Dirección Jurídica del Gobierno Autónomo Descentralizado del Cantón Manta.

Para quienes tuvimos la suerte de contarla entre nuestros amigos, Anita era un ser especial y lo seguirá siendo eternamente por ese descomplicado espíritu de entender la vida y la afabilidad con la que se entregaba en ayudar a los demás.

De fiesta con esposo e hijas. / FOTO enviada por el autor de la nota

Será recordada como la mujer que supo desde siempre tener muy claro el valor de la amistad y su misión de dar luz con su mano solidaria a todo aquel que pudiera. No conocía términos medios, Anita tenía la solución para todo lo que para otros era irresoluble. Fue esa dedicación al servicio público la que hizo que se granjeara el aprecio de muchos ciudadanos que acudían al GAD cantonal en demanda de servicios o para subsanar algún problema. Allí estaba ella, presta para ofrecer su experiencia.

Y fue así como se fue colmando de amigos en todas partes; no había puertas que cerraran para ella. Del mismo modo como abría su corazón, lo hacía con su hogar donde acogía a todos con el amor que solo se da a los hermanos. Anita era franca, alegría desbordante y una voz alborotada que la delataba a distancia. ¡Allá viene Anita! Nunca pasaba desapercibida, era como una reina a la que todos saludaban a su paso. Por eso será recordada, por ello celebramos su vida como una fiesta.

En un paseo con su familia. / FOTO enviada por D.R.

“Ustedes son mi familia, son mis hermanos”, decía y en realidad no hacía falta que lo dijera; uno sentía autenticidad y nobleza en sus actos. Las decenas de mensajes de pesar y muestras de aprecio por su inesperada partida, son el mejor testimonio del camino de bien que labró Anita.

Estaba hecha de un aura único al que sabíamos que siempre podíamos acudir; por ello su ausencia será más notoria, la vamos a extrañar porque es irreemplazable como funcionaria, como amiga leal y consecuente; y mucho más como madre y esposa.

En 1995 Anita se unió en matrimonio con el ingeniero Baudilio “Pichi” Delgado Menoscal, con quien consolidó un amoroso hogar en el que procrearon tres hermosas hijas: Pamela Alexandra, Patricia Carolina y Melanie Cristina. El pasado 18 de julio había cumplido 51 años.

Anita, sentada (izquierda) en compañía de David Ramírez, la hija y la esposa de él, Jamilé y Jacqueline. FOTO: D.R.

“Vuela alto mamá, te amaré y te recordaré siempre. Espero en otra vida poder pasar más tiempo contigo y que seas tú de nuevo mi mamá: tan pura, tan gentil con todos, dispuesta a ayudar a cualquier persona sin recibir nada a cambio. Eso te caracterizaba, tu humildad, tu amistad incondicional, tu alegría, tu fe y fuerza. Agradezco que fueras así y me enseñaras a ser igual que tú; agradezco, sobre todo, que siempre hicieras todo por hacerme reír. Ahora, ¿quién lo hará? Fue lindo estar 19 años a tu lado”, escribió Melanie.

El cuerpo de Anita está siendo velado en la Sala Juan Pablo de la Funeraria Santa Marianita, y recibirá cristiana sepultura este martes a las 10 am en el mausoleo familiar en Montecristi.