A solo dos años para su bicentenario (25 de junio del 2024), la provincia de Manabí, situada junto al Océano Pacífico en el noroeste de la República del Ecuador, tiene por delante la gran tarea de hacer algo extraordinario para esa próxima celebración.

Este contenido es parte de REVISTA DE MANABÍ

Ocupando uno de los territorios más amplios y feraces de la región litoral, con la tercera población más numerosa del país y siendo una de las cinco provincias ecuatorianas con el mejor Producto Interno Bruto (PIB), merece que su cumpleaños número 200 la encuentre en una situación de más prosperidad económica, mejor desarrollo social y con un ambiente natural bien cuidado.

Para eso necesita una gobernanza más a tono con la época presente, de abrumadora implantación tecnológica en constante evolución y por cuyo medio se amplía el conocimiento en poder de la sociedad; que conozca y pueda manejar bien las cada vez más complejas reglas jurídicas nacionales y globales; que sepa empoderarse de las nuevas e influyentes corrientes de opinión que apuntan a corregir el comportamiento social frente al amenazante cambio climático y las enormes desigualdades en el nivel de vida de las personas.

Requiere unos gobiernos seccionales con mejor claridad de lo que significa el mandato público, al cual se someten por voluntad propia cuando escogen el quehacer de la política gubernamental. Porque gobernar en un territorio no es erigirse como mandamás o patrón de los ciudadanos, sino (como bien lo establece la legislación generalmente aceptada) en mandatarios que cumplen un deber impuesto por el conjunto de la población electora, cuya confianza merece respeto y resultados satisfactorios.

La oportunidad para conseguir esa nueva gobernanza está próxima, al iniciarse el siguiente año 2023 cuando se celebren votaciones para elegir prefecto provincial, alcaldes cantonales, concejales, y miembros de las juntas parroquiales rurales.

Partidos y movimientos políticos en capacidad de hacerlo, deben contribuir a ese fin proponiendo candidaturas idóneas, de gente con la capacidad funcional que hemos mencionado. Ya no se trata de proponer las candidaturas de personas más conocidas o simpáticas. El civismo bien comprendido exige poner a elección candidatas y candidatos que conozcan muy bien la realidad social de la provincia; que sepan distinguir y valorar cada una de las potencialidades naturales del territorio provincial; que tengan claro el ordenamiento jurídico nacional y, en particular, el que corresponde al territorio que se proponen gobernar.

El pasado de aquellas personas candidatas puede ayudar a descubrir sus respectivas capacidades bienhechoras y su acendrado compromiso cívico. El pensamiento y los actos del pasado revelan en gran medida los valores que caracterizan a una persona y permiten predecir, con bastante certeza, lo que puede suceder en su futuro.

La provincia de Manabí necesita, hoy más que nunca, líderes políticos de prestancia. Gente capaz de salvar obstáculos y resolver problemas, por más grandes y espinosos que parezcan; que afronte, sin quejarse, los desafíos planteados por la ineficacia e indolencia de gobernantes pasados, pero sin desconocer la obra de estos; que asuma responsabilidades sin culpar de su miopía a quienes gobiernan otros territorios.

En fin, la agenda manabita por el bicentenario de la provincia hay que confiarla a políticos sabios.

José Risco Intriago, editor – director de REVISTA DE MANABÍ.

Centenario del Cantón Manta (1922 -Nov 04- 2022).