Recomendaciones de expertos financieros ecuatorianos para que, aquellas personas en plena capacidad laboral, lleguen a su Tercera Edad con suficiente holgura económica; y para que los adultos mayores gestionen satisfactoriamente sus finanzas.

Este contenido es parte de REVISTA DE MANABÍ

En Ecuador, según las proyecciones poblacionales realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el año 2022 habría 1 millón 380 mil adultos mayores (personas de 65 años o más); es decir, un 7.8 % de la población ecuatoriana total.

Para Karina Díaz, coordinadora de proyectos y experta en Educación Financiera para Fundación CRISFE, la población adulta mayor enfrenta varias problemáticas sociales y distintas necesidades, entre ellas, no contar con una jubilación o tener poca o nula orientación en materia económica o financiera.

De acuerdo a datos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), en el 2021 se registraron 583.883 jubilados; lo que significa que solo el 42 % del total de adultos mayores del país tendría acceso a este beneficio.

Ante esta realidad, es indispensable mejorar la educación financiera de las personas, especialmente durante su vida laboral. Existe evidencia de que ayudar a las personas a mejorar su inclusión financiera y utilizar el sistema financiero puede contribuir a prepararse para tener una mejor calidad de vida durante la vejez”, expresa Henry Ortiz, analista de proyectos y especialista en Educación Financiera para CRISFE.

En general, el bienestar financiero se logra cuando los ingresos pueden cubrir las necesidades básicas y de ocio, cuando se genera capacidad de ahorro para invertir y, a largo plazo, ese dinero permita generar rentabilidad.

Por ello, inculcar una cultura financiera desde la juventud ayuda a disminuir la probabilidad de caer en pobreza o pobreza extrema en la Tercera Edad”, agrega Díaz.

Entonces, ¿cuáles son las prácticas financieras saludables para llegar a esa Tercera Edad? Los expertos recomiendan que, incorporando desde la juventud unas simples prácticas financieras en el día a día, se podrá tener una vida de adulto mayor tranquila y con estabilidad económica.

Planificar y presupuestar cada gasto: Realizar un presupuesto personal. Identificar fuentes de ingresos y gastos mensuales. 

Tomar decisiones conscientes e informadas de cada gasto: Es decir, gastar menos dinero de lo que se gana. Casi siempre se piensa que más adelante se obtendrán mayores ingresos; sin embargo, lo más seguro es optar por la austeridad, viviendo un estilo de vida acorde a los ingresos que se tienen y evitando endeudarse sin necesidad.

Ahorrar con disciplina: Definir una meta de ahorro y cumplirla. Esto también permitirá contar con un fondo de emergencia para evitar el chulquero o el sobreendeudamiento. 

Ahorrar en gastos financieros y extras: Evitar retrasos en los pagos de servicios básicos, cuotas de préstamos, tarjetas de crédito u otros pagos que generen intereses y multas. Así como preferir pagar al contado y no a crédito.

Invertir para tener ingresos futuros: Una buena opción son planes de jubilación privados, invertir en pólizas o bienes inmuebles.

Si ya es un adulto mayor, ¿cómo puede gestionar sus finanzas?

Lo ideal es que el adulto mayor conozca sus derechos económicos y sociales. Algunos viven de su jubilación, otros continúan trabajando, y existen quienes se dedican al cuidado de sus nietos, mientras son atendidos por sus hijos. Lo importante es que puedan disfrutar de una vida tranquila y segura”, asegura Ortiz.

Beneficios exclusivos: Los adultos mayores pueden acogerse a beneficios de tarifas reducidas que por mandato legal deben conferir los servicios públicos y privados: transporte, espectáculos, impuesto predial, matriculación vehicular, entre otros.

Priorizar gastos y elaborar un presupuesto: Los gastos que no pueden omitirse son los gastos de vivienda, alimentación sana, salud y servicios básicos. El adulto mayor debe conocer cómo financiar sus gastos, ya sea con su pensión jubilar, ingresos por inversiones o aportes de familiares. Tener claridad sobre sus flujos de dinero y el destino que le dará, ayudará a que tenga una tranquilidad financiera y emocional.

Capacitarse para evitar ser víctimas de fraude o explotación financiera a mayores: Un adulto mayor podría ser una persona vulnerable ante un fraude, ya que generalmente no están familiarizados con el manejo de asuntos financieros y tecnológicos. Por ello, es importante, sin importar la edad, conocer sobre educación financiera.

Decidir dónde vivir: Una opción donde el adulto mayor puede disfrutar con personas de su edad y con intereses similares, son los centros gerontológicos residenciales (públicos o privados).  La decisión de vivir con familiares también puede ser útil cuando el adulto mayor no logra cubrir todos sus gastos o siente la necesidad de compartir con su familia.

Desarrollar actividades en grupos: Una forma de ahorrar y mantener su energía física y mental es participar en actividades gratuitas, como gimnasia en espacios abiertos, que generalmente los promueven gobiernos locales, fundaciones o iglesias.

Si lo considera necesario, Fundación CRISFE pone a su alcance el simulador de presupuesto alojado en este sitio de Internet: www:consejosfinancieros.org.ec/

FUENTE: Boletín y foto remitidos por la agencia de relaciones públicas Icare Comunicación (Quito, Ecuador), con firma de Ligia Cueva.

Centenario del Cantón Manta (1922 -Nov. 04- 2022).