Autora: Lissette Crofford Vera*, MSc
La monotonía, el trabajo, las actividades domésticas, la educación a nuestros hijos, las situaciones diarias u otras actividades externas, el cansancio, conllevan el descuido impensado desfavorable para nuestro tiempo a solas o en pareja.
Nuestro cuerpo, nuestra sexualidad e intimidad, son partes del amor propio de cada individuo y la oportunidad de cultivarnos, disfrutarnos y amarnos, un derecho que nos asiste como seres racionales, conscientes y sexuados.
La ausencia de deseo sexual afecta con mayor frecuencia a las mujeres (entre el 25 % y el 40 %, según la edad), mientras que en los hombres el deseo sexual bajo oscila entre el 10 % y 20 %.
La libido es el deseo o impulso sexual de una persona. Es la motivación interna que impulsa a buscar el placer en la intimidad. A pesar de que su nivel cambia con el tiempo, existen factores -como las emociones, las hormonas y el entorno- que influyen en su intensidad.
Para Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, el deseo sexual es una energía vital que nos acompaña desde el nacimiento, y es inherente al comportamiento humano y su inconsciencia mental. En Mesopotamia y Egipto era considerado un regalo divino.
En India, el deseo se vinculó a la espiritualidad y nacieron textos como el Kamasutra, planteando que el equilibrio entre el deseo y el placer sexual prolongan la vida.
Mientras, en el siglo XX (1940-1950), Alfred Kinsey publicó estudios científicos que demostraron que los humanos tenemos muchas fantasías, deseos y prácticas sexuales, más de lo que la sociedad legalmente admite.
En los años 60 y 70, Masters y Johnson mapearon la respuesta sexual humana, el deseo y el orgasmo como procesos biológicos saludables y necesarios.
Podemos observar a través del tiempo, que el deseo sexual ha dejado de ser un síntoma biológico único de reproducción o de disfrute, pasando a ser considerado un indicador de salud integral, la cual requiere un balance óptimo entre un descanso adecuado, equilibrio hormonal y ambiente de confianza.
El deseo tiende a ser más constante en la juventud y cambia en forma variable debido a factores hormonales y de estrés.
La libido es el botón que enciende la respuesta sexual humana y actúa fortaleciendo el sistema inmunológico; es decir, eleva el nivel de la inmunoglobulina A (IgA), importante en la defensa contra virus y bacterias. Alivia el dolor, funciona como analgésico natural en el cuerpo, ya que el cerebro libera endorfinas, mitigando cefaleas, migrañas y dolor menstrual.
Asimismo, reduce el cortisol, la hormona del estrés. Disminuye la ansiedad y promueve el sueño profundo debido al aumento de oxitocina (hormona de la felicidad y el vínculo) y dopamina (hormona del placer).
En pareja, el deseo sexual fomenta la complicidad, comunicación no verbal entre ambos. Genera un fuerte vínculo afectivo y un sentimiento de seguridad, confianza y apego, ayudando a superar conflictos cotidianos con mayor resiliencia.
El deseo sexual es una parte intrínseca en todo ser humano. Reconocer, aceptar y disfrutar del propio deseo es un acto de autoestima. Permite a las personas sentirse deseadas, valoradas y conectadas sobre su propio cuerpo. No debemos sentir culpa de sentirlo, porque es parte de nuestra sexualidad, de nuestro ser y de nuestra identidad.
Referencias
FIERRO, M. C. (2023). PREVALENCIA DEL DESEO SEXUAL INHIBIDO EN MUJERES EN EDAD FERTIL Y FACTORES REALCIONADOS . Ciencia y Enfermeria, vol 9 num 1.
Salud, O. M. (2026). Salud Sexual. OMS.

* Lissette Crofford Vera, obstetra por la Universidad de Guayaquil y magister en sexología por la Universidad de Cuenca (Azuay). Trabaja en el área de Obstetricia del Hospital Rodríguez Zambrano de Manta. Fue docente de la carrera Técnico en Atención Primaria de Salud en Guayaquil y se inició como obstetra profesional en el Hospital Divina Providencia de San Lorenzo, Esmeraldas. Tiene formación de post grado en especialidades de medicina sexual y técnicas de sexología; sexualidad en la tercera edad; erotismo y estímulos sexuales; educación sexual y neurobiología del amor; terapia en pareja; y psicoterapia sexual y de pareja. Medio de contacto: doc25.liss@gmail.com
