Caminar es un don que no a todos asiste, porque hay quienes no pueden hacerlo debido a que nacieron sin esa capacidad motriz o en el transcurso de sus vidas la perdieron a causa de enfermedades o accidentes. Así que ayudar a estas personas para que puedan caminar o simplemente desplazarse de un lugar a otro mediante un artificio, es ciertamente un acto bendecido por Dios.

De ahí que siempre es alentador y elogiable descubrir a individuos que, teniendo todas sus capacidades orgánicas activas, dedican un poco de su vida a brindar apoyo a quienes lo necesitan. Unos lo hacen por su propia voluntad y otros en cumplimiento de sus obligaciones profesionales, pero todos muy conscientes de que practican un acto humanitario inspirado por el Sumo Hacedor del universo.

La Jefatura de Desarrollo Comunitario de la Dirección de Acción Social del Municipio de Montecristi hace eso, conjuntamente con la presidenta del Patronato de Amparo Social, Mercy Santos. Esta semana han llevado ayudas técnicas (bastones, sillas rodantes) a personas discapacitadas de Las Pampas y Pepa de Huso, comunidades pertenecientes al cantón que es servido por esas entidades públicas.

En Las Pampas, una de las beneficiadas es Daniela Santana. En Pepa de Huso lo son Isabel Carrillo y Teófila Anchundia, que recibieron, cada una, silla de ruedas y muletas. Igualmente Juan Santana Anchundia, que habita en la Ciudadela María Auxiliadora y padece una enfermedad que le ocasiona dolor en sus huesos. La ayuda fue una luz en la vida de este hombre, quien desde ahora tendrá una mejor calidad de vida.

La selección de esas personas no fue obra del azar. Antes de llegar con la ayuda hasta ellas, personal municipal de Desarrollo Comunitario hizo averiguaciones e inspecciones para determinar prioridades y acertar apoyando a quienes verdaderamente lo necesitan.

FUENTE: Dirección de Comunicación Social del GAD cantonal de Montecristi, mediante boletín informativo y fotos con firma de su directora, periodista Sofía Paredes.- MANTA, 31 de enero de 2017.