El huerto como terapia

Autor de esta pintura: Vincent Van Gogh (Holanda).

Por Pedro Pablo Jijón Ochoa*

Varios temas van alcanzando cifras preocupantes en la sociedad de hoy. Leemos en medios de prensa constantes ataques fatales hacia mujeres de toda edad; hombres que descargan sus frustraciones sobre la humanidad y psiquis de mujeres. Convertido ya en un problema social que puede considerarse como adicción, se buscan maneras de erradicarlo.

Cifras alarmantes demuestran que también se ha convertido en un problema social y se considera un tema de salud pública el consumo de drogas entre la juventud del Ecuador y de Hispanoamérica. Se habla de este tema en muchos espacios, tanto sociales como políticos, pero queda en eso, manejo político para ganar preferencias electorales.

Encuesta realizada por la Secretaria Técnica de Prevención de Drogas en 381 planteles educativos -fiscales, fiscomisionales, municipales y particulares- de varias ciudades del Ecuador, demuestra que la edad promedio del primer consumo de drogas es de 14 años, y la heroína o ‘H’ tiene mayor incidencia en los rangos más bajos de edad (14,39), seguida de la cocaína (14,72) y la marihuana (14,88).

¿Qué hacer para que los individuos que caen en estos tipos de adicciones como son el maltrato, alcoholismo y drogadicción, puedan ser restaurados e integrados a un diario vivir sano y productivo?

Atenta invitación a tomar un café y tratar este delicado tema me hicieron en días pasados Max Meitzner y Geraldine Weber, esposos y activistas sociales, productores del Proyecto Matrimonios al Rescate. Están seguros que el contacto con la tierra y el manejo de huertos es un gran medio como terapia para estos casos.

Creo firmemente, al igual que Max y Geraldine, que una buena forma de terapia es el manejo de huertos, tomando en cuenta haberse probado científicamente que el contacto con las plantas transmite mansedumbre, salud y bienestar general. Pero más allá de estos beneficios, debemos pensar en toda la cadena que se debe desatar para que la persona en rehabilitación, junto a su familia, pueda reintegrarse a un productivo vivir.

El manejo de  huertos orgánicos, a más de convertirse en una forma de terapia, también es una forma de autosustento para quien lo cultiva, proveyéndose de alimentos frescos y sanos; se convierte en una actividad en donde la familia toma parte, integrándose al proceso de rehabilitación y de producción de alimentos. Los huertos orgánicos técnicamente manejados pueden producir interesantes volúmenes de producción a los cuales pueden darse agregación de valor como conservas, deshidratados o simplemente comercializarlos de forma directa con los consumidores de productos frescos, en ferias barriales.

Apoyemos iniciativas como esta, en donde se cumplen cadenas de valor interesantes, que van desde terapia de recuperación, producción orgánica, agregación de valor y comercio justo.

* Ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com. Guayaquil, Ecuador.