“El futuro: 50 alimentos” para mejorar la salud y conservar el ecosistema

Las élites que guían a la humanidad están dándose cuenta de la forma incorrecta como nos alimentamos en el mundo y, de paso, del daño que con esto le hacemos al ecosistema planetario. Es un tema del que se habla desde hace algunos años, cada vez más alto, principalmente en los países mejor desarrollados; y, ahora mismo, acaba de salir a luz el informe “El futuro: 50 alimentos” (The Future: 50 foods, en la versión original en inglés), que recomienda el consumo prioritario de estas variedades para nutrirnos mejor y reducir el impacto negativo de ciertos comestibles sobre el medio ambiente.

Lo que más llama la atención de ese estudio -patrocinado por la multinacional alimentaria Unilever con su marca Knorr, y desarrollado por la organización conservacionista WWF-UK y el doctor Adam Drewnowski, director del Centro de Nutrición de Salud Pública de la Universidad de Washington (EE.UU.)- es que vuelve la mirada sobre la agricultura tradicional productora de alimentos sencillos pero vitales, como las lentejas, el arroz y la col rizada, incluyendo otros menos conocidos a nivel mundial, como el fonio (cereal), las flores de calabaza y los cactus.

Este informe reconoce el valor nutricional de ciertos vegetales considerados humildes e ignorados por la desenfrenada sofisticación urbana del mundo desarrollado, hoy sacudido por la multiplicación de enfermedades críticas derivadas de la alimentación equivocada y por los estragos catastróficos del cambio climático. Por esto también se rescata, entre los alimentos proteicos de origen animal, el consumo de pescados y carnes magras. No por nada, en el Ecuador, la sabiduría popular ya hace tiempo elevó a la categoría de gourmet el ceviche de pinchagua y el caldo de patas de res.

El informe va en línea con el sistema alimenticio sostenible basado en el Antropoceno de la comisión EAT– Lancet, presentado en enero del 2019 y acorde al informe Planeta Vivo de WWF publicado en 2018, en el que destacan los cambios que debemos llevar a cabo en la dieta alimenticia, haciéndola sostenible y a la vez saludable; y, así mismo, que los sistemas de cultivo y procesos industriales de algunos alimentos están repercutiendo gravemente en el deterioro del suelo, en la contaminación del aire y ocasionando la deforestación. [i]

Los 50 alimentos planteados en el informe que da pie a esta información, son una combinación de insumos alimenticios comunes, aunque poco consumidos. Cada uno ha sido seleccionado en función de su valor nutricional, impacto ambiental, sabor y accesibilidad. Incluso, algunos tienen un rendimiento productivo más alto que los alimentos comunes y la mayoría tolera condiciones difíciles de clima y ambiente, lo que significa que podrían ser invaluables ante la creciente demanda de alimentos y la incertidumbre climática.

Un informe presentado por Planeta Vivo de WWF, en octubre de 2018, reveló que las poblaciones de vida silvestre han disminuido en un 60 % a nivel global en menos de 50 años, y justamente nuestras costumbres alimentarias son el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad. Incluso se estima que para el año 2050 la población mundial aumentará a diez mil millones de personas, lo que ejercerá más presión sobre el medio ambiente y la alimentación en el mundo.

April Ramond, vicepresidente de Knorr, agrega  que “el 75 % de lo que come el mundo proviene de doce cultivos y cinco especies animales, lo que tiene serias implicaciones tanto para la salud de nuestra población como para la de nuestro planeta [ii]. A menos que cambiemos los alimentos que comemos y la forma en cómo los cultivamos, podremos contar en un futuro con suficientes recursos para alimentarnos bien”.

Expertos afirman que hay entre 20.000 y 50.000 especies de plantas comestibles conocidas; sin embargo, actualmente solo comemos entre 150 y 200. Una de las claves para impulsar el cambio es ampliar la variedad de alimentos que cultivamos y comemos. Este informe también señala que la producción de alimentos, especialmente carnes, es un gran contribuyente de los gases nocivos de efecto invernadero, uno de los principales responsables en lo que respecta al negativo cambio climático. [iii]

The Future: 50 Foods señala tres puntos claves  para el cambio de alimentación hacia a una población y planeta más saludable:

1. Mayor variedad y mayor cantidad de vegetales.

2. Más fuentes de proteínas de origen vegetal en lugar de carne; pollo, productos lácteos y pescado.

3. Más variedad en los tipos de granos, cereales y otras fuentes de carbohidratos.

El informe The Future: 50 Foods ha sido diseñado para inspirar y facilitar estos cambios, poniendo a disposición una gran variedad de alimentos. Adjuntamos el documento PDF con el informe en idioma inglés, pero si desea acceder a mayor información puede visitar:  www.unilever.com/news/news-and-features/Feature-article/2019/knorr-and-wwf-uk-introduce-50-future-foods.html#utm_source=LU&utm_medium=social&utm_cam


[i] UN FAO International Year of Soils, 2015. Article [in English]. [ONLINE] Available at [Last accessed http://www.fao.org/soils-2015/events/detail/en/c/338738/ January 2019]

[ii] Food and Agriculture Organization of the United Nations. What is agrobiodiversity? Fact sheet [in English]. [ONLINE] Available at: http://www.fao.org/docrep/007/y5609e/y5609e01.htm#bm1 [Last accessed November 2018]. FAOSTAT data available at: http://www.fao.org/faostat/en/#data/QC [Last accessed November 2018]

[iii] CCAFS Food Emissions – Direct Agricultural Emissions. [ONLINE] Available at: https://ccafs.cgiar.org/bigfacts/data/theme/food-emissions/Theme_2_Food Emissions_2_Direct_Agricultural_Emissions.pdf [Last accessed November 2018]

FUENTE: Axis Comunicaciones (Guayaquil), mediante boletín informativo, documento PDF y foto con firma de Pamela Viteri L., ejecutiva de relaciones públicas.
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