Urge actualizar ley agraria en Ecuador

Por Pedro Pablo Jijón Ochoa*

Vamos camino al primer cuatrimestre del año. En toda actividad es buen momento para analizar y reorientar acciones para los siguientes meses. Es importante un análisis frío y técnico para tener capacidad de reacción. Me permito hacer un sencillo análisis del sector agropecuario.

En Latinoamérica, como en Ecuador, la actividad agropecuaria es muy sensible y poco atendida por gobiernos de turno. Las políticas agrarias se han vuelto simples paliativos a un mal que se puede controlar y manejar de manera adecuada. Los intereses de la mayoría de las compañías transnacionales que operan en el sector agropecuario son tan fuertes, que son ellos los que en realidad deciden por el sector; y el actor más importante, el productor agropecuario, solo recibe toda la carga emocional, financiera y comercial por su  actividad.

Los cálculos de costos de producción de materias primas agrícolas no son los reales; los precios de ventas de estas materias primas son mal pagados; la especulación ataca de manera indiscriminada; estamos detenidos en temas cruciales, como comercialización y absorción de cosechas; las tablas de amortización para créditos agrícolas no están apegados a la realidad del sector; volvemos al fantasma de los tratados bilaterales de inversión o TLC, siempre nocivos para el sector agropecuario.

Sugiero recrear o actualizar de manera urgente toda la normativa legal, para evitar las importaciones extemporales de materias primas como maíz, sancionar fuertemente a la especulación a todo nivel, otorgar verdaderos créditos productivos agrícolas con tablas de amortización acordes y reales, crear nuevos servicios bancarios como créditos para organizaciones agrícolas y de la Economía Popular Solidaria, para la absorción de cosechas, potencializar emprendimientos de la Agroindustria Asociativa, y una normativa supra legal para controlar los TLC. Tenemos en la Asamblea Nacional miembros conscientes de que el campo es el sector que nos puede llevar a niveles importantes en la economía de nuestro país.

El objetivo fundamental de un Estado debe ser elevar el standard de vida del productor agropecuario, quien por medio de su propio trabajo genera fuentes de empleo, genera actividad comercial, produce alimentos para todos los habitantes, materias primas para la industria, productos para la exportación de importancia para el presupuesto nacional del Estado, realiza agroturismo y ecoturismo que atrae divisas importantes y reconocimiento mundial; es decir, activa la economía del país.

* Ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com. Guayaquil, Ecuador. (Foto: Pintura del artista mexicano José Agustín Arrieta.)
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