¿Por qué demora tanto restituir el servicio de agua potable?

La restitución del servicio demora más en los barrios suburbanos.

Cuando el servicio público de agua potable de Manta es interrumpido totalmente, o en su mayor parte, al reanudarse demora mucho en llegar hasta las instalaciones de los usuarios, particularmente a aquellas más alejadas de los depósitos para distribución. La razón de esto es simple, pero no el proceso de reabastecimiento, que se explica a continuación.

El agua de consumo público es previamente tratada o potabilizada en grandes plantas de sedimentación y cloración, y después succionada e impulsada por potentes bombas electromecánicas hasta los depósitos donde se almacena para la distribución, y de aquí reimpulsada hasta el domicilio de cada usuario. Pero esa agua se toma del Río Portoviejo a su paso por los cantones Santa Ana y Rocafuerte, y de la Represa La Esperanza, situada en el Cantón Bolívar pero cuya agua llega desde el embalse Daule – Peripa; fuentes todas lejanas a la ciudad, de modo que, trasladarla desde allá y luego almacenarla en Manta para distribuirla hasta cada usuario, requiere más de mil kilómetros de tuberías o acueductos que deben llenarse previamente.

Lo que ocurre en el momento de suspenderse la provisión es que los depósitos y la red de tubos todavía siguen llenos, pero si la suspensión es larga -digamos de 12 horas o más-, el consumo constante los vacía completamente y volverlos a llenar es la causa de la demora después de que se ha reanudado el envío desde los sitios de toma y potabilización.

Reabasteciéndose en un barrio marginal.

Para traerla desde Bolívar (Represa La Esperanza), por ejemplo, el agua recorre más de 100 kilómetros hasta llegar a Manta; desde Santa Ana (Caza Lagarto), 55 kilómetros; y desde Rocafuerte (El Ceibal), 36 kilómetros.

Pero eso no es todo. Los kilómetros que recorre el agua desde Santa Ana y Bolívar comprenden solo hasta llegar a la planta potabilizadora de Colorado (Montecristi). Desde esta planta el líquido sale para llenar otros 111 kilómetros de tubería que abastecen en su mayoría a la Parroquia Eloy Alfaro.

Los kilómetros desde el Cantón Rocafuerte comprenden solo hasta la Estación Azúa, que se ubica en el límite entre Manta y Montecristi. Desde aquí el agua sale para llenar otros 679 kilómetros de tuberías que entregan el servicio a las parroquias Manta, Tarqui, Los Esteros, San Mateo, Santa Marianita y San Lorenzo.

Es decir, al final de todo, el agua que el usuario recibe por la llave de su casa debe llenar antes 715 kilómetros de tubería desde El Ceibal; 166 km desde Santa Ana y 211 km de tubería desde Bolívar. En total 1.092 kilómetros de redes.

Rellenar toda esa extensión de tuberías es una de las cosas que influyen para la tardanza en la recuperación del servicio tras una paralización prolongada. Adicionalmente, luego de que las tuberías se vacían, para volverlas a llenar hay que hacerlo muy despacio. Hacerlo rápido o de un solo golpe provocaría un colapso total del sistema, lo que dejaría a Manta en una situación de desabastecimiento crítico.

FUENTE: Empresa Pública Aguas de Manta (EPAM), mediante boletín y foto con firma de Gabriel Pazmiño Z., gerente de gestión de comunicación.
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