El paciente oficio de tejer sombreros de paja toquilla

María Delgado demuestra cómo se teje un sombrero de paja toquilla.

Con 65 años de vida y 50 de utilizar sus manos para tejer el famoso sombrero de paja toquilla, María Delgado mostró lo laborioso y paciente de este trabajo artesanal. Fue durante la conmemoración del día cuando la UNESCO declaró a ese tejido “Patrimonio de la Humanidad”, según información y fotos del Municipio de Manta.

A ella y sus hermanas, según refiere, les enseñó su madre que hoy tiene 96 años. Tejer les ayudaba para comprar sus cosas. Un sombrero fino le toma tres meses de labor; el más sencillo, un mes. Esta artesana ha enseñado el oficio a dos hijas, quienes igualmente trabajan tejiendo.

Representación del tejido a cargo de danzantes de la Academia Antara.

La ocasión para recoger el testimonio de doña María fue el programa cultural realizado en el Museo Municipal Etnográfico Cancebí, en Manta, por la conmemoración del reconocimiento al “Tejido tradicional del sombrero de paja toquilla ecuatoriano” como Patrimonio de la Humanidad, pronunciamiento dado por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura) el 5 de diciembre del 2012.

El acto musical de la celebración patrimonial en el Museo Cancebí.

El sombrero de paja toquilla es famoso en el mundo entero por su fina textura, suavidad y elegancia. Lo han usado figuras prominentes de la política, la economía, el cine y otras artes, que anteriormente lo conocían como “Panama Hat” porque el comercio internacional se lo hacía desde Panamá, el país caribeño donde las empresas importadoras y exportadoras tenían su asiento. Pero hoy, poco a poco, el mundo va sabiendo que el verdadero origen del sombrero fino de paja toquilla es el Ecuador, y particularmente el Cantón Montecristi de la provincia de Manabí.

Durante el gobierno presidido por Rafael Correa Delgado se repotenció a este arte tradicional y se construyó en Pile (Montecristi) un centro de rescate mediante el aprendizaje, la enseñanza, el incentivo, la promoción y la divulgación de todo el proceso productivo y comercial.

Héctor Toro, artesano y comerciante.

Héctor Toro también estuvo presente en la conmemoración reciente, ofertando sombreros a precios de 20 y 40 dólares. Confió que estos son tejidos por doña María, y él hace los acabados. Las ferias frecuentes organizadas por el GAD municipal de Manta son oportunas para vender los productos a locales y extranjeros, dijo.

La Academia Antara, dirigida por Luis López, presentó la danza simulando el tejido del sombrero. También se presentaron: el grupo de contrapuntos y la Asociación de No Videntes, acompañados en la guitarra por el maestro Hilario Macías.