Compañero de campo

El caballo en faenas de ganadería. / P.P. Jijón

Por Pedro Pablo Jijón Ochoa*

Desde siempre -en los deportes, la recreación y la terapia-, el caballo se ha convertido en una importante herramienta de ayuda en estos menesteres. En las labores de campo es un compañero de trabajo diario, que nos transporta con seguridad para supervisar los trabajos donde los vehículos motorizados no pueden llegar, y nos permite observar el mundo de manera distinta, aunados a la naturaleza.

En la época de la Conquista, el caballo se convirtió en un importante aporte para el desarrollo de la misma. Llegado originalmente como medio de transporte, se convierte rápidamente en objeto de uso militar, cuando los naturales americanos de ese entonces los veían como un ser monstruoso que viajaba a velocidades vertiginosas, que atropellaba, mascaba metal y devoraba pastizales.

El 23 de mayo de 1493, los Reyes Católicos ordenan el envío a América -en el segundo viaje de Colón- de veinte caballos y cinco yeguas escogidas en el Reino de Granada, donde eran criados celosamente por las órdenes religiosas. El caballo era reconocido en esa época como el mejor animal cuadrúpedo por su finura. El caballo español era disfrutado por reyes como Ricardo Corazón de León (Inglaterra 1157 – 1199). A las América llegó primero a la isla de Santo Domingo, de donde es distribuido al resto de las Antillas, a Centroamérica donde se fundan importantes centros de crianza, para luego llegar a América del Sur donde prospera y se vuelve silvestre con facilidad por la abundancia de pastos.

La sensibilidad del hombre de campo adopta al caballo, cambiando su uso militar. Ejecuta crianza dirigida, lo selecciona, y lo adapta para diferentes usos como carga, tiro, y principalmente para transporte humano. Usado también en las guerras de independencia por las peonadas montubias, en las batallas montoneras se vuelve -junto al machete y al fusil- parte de la identidad revolucionaria.

Con el advenimiento del jeep y la motocicleta, y el aparecimiento del abigeato y la pérdida de espacios agrícolas, el Ecuador fue dejando de lado el uso del caballo, perdiendo también así parte de su identidad y la oportunidad para volverlo otro aporte del sector agropecuario de gran potencial comercial.

El caballo es uno de los animales domesticados por el hombre con el cual ha llegado a compenetrarse y a entenderse de manera completa, volviéndose en amigo, consejero silencioso y compañero de campo.

* Ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com.