Nuevo amanecer

Paraje del sitio Camareta, próximo a la ciudad de Chone.

El paso del año 2019 y el arribo del nuevo 2020 provocan júbilo general porque permite pensar y hacer un estimulante ejercicio de reflexión acerca de cómo hemos vivido en el pasado inmediato y de cómo vamos a vivir en el futuro que comienza. Y, claro, todos hacemos votos por un futuro promisorio, así que nos recargamos de ilusiones y de esperanzas más o menos ambiciosas.

Vista de ese modo, la transición de un año al otro nos parece una experiencia similar al amanecer de cada día en la naturaleza: límpido, fresco, hermoso y revitalizante. Vemos el horizonte con alegría y anhelamos que esta dure tanto como nuestras propias vidas. Porque un amanecer entre la fronda natural es muy placentero y motivador.

Mas, como la realidad de la vida no siempre es así, REVISTA DE MANABÍ hace votos para que cada uno de nosotros la asuma felizmente con sus altos y sus bajos, como es el suelo que pisamos; con sus brillos y sombras, como es la alternancia entre el día y la noche; con sus placeres y miserias, como es el clima que cambia de benigno a tormentoso. Los altibajos nos mantienen despiertos y activos, porque son la esencia de la vida.

Y como la naturaleza -frondosa, colorida, pródiga, aromática, reciclable y apacible-, hagamos de nuestra existencia un dechado de actos que se ajusten sin estridencias al devenir de cada día. Con todos sus matices, la naturaleza es airosa y eterna. Estamos dados para emularla.

¡Bienvenido!, año 2020. ¡Buen provecho!, queridos lectores.

REVISTA DE MANABÍ, Manta – Ecuador.
José Risco Intriago, director