Rehenes del poder económico, en nombre del coronavirus

Mientras en Manta se disparan los contagios y muertes por coronavirus, sus autoridades se allanan a la presión de sector empresarial, que desconoce alerta de la sociedad civil sobre contagio masivo entre miles de trabajadores.

David Ramírez*

Que la ministra de Gobierno, María Paula Romo, anuncie recién este sábado que Manabí entró en fase de contagio comunitario de la pandemia, parece un acto de cinismo que coincide con el silencio cómplice de las autoridades que, asociados con grupos de poder económico, han estado en negación permanente de la realidad, ocultando las cifras de contagios y fallecidos por la COVID-19.

Manta al principio, y ahora Portoviejo, son el epicentro de la pandemia. Según el último reporte del Ministerio de Salud (11-04-20), Manabí suma 204 casos positivos de coronavirus. De esos, en Portoviejo hay 67 y en Manta 59; no obstante, se conoce positivamente que en estas dos ciudades -y en las de su influencia, como Jaramijó y Montecristi- los casos de contagios y fallecimientos se dispararon en las últimas horas.

¿Pero cuál ha sido la respuesta? Mientras en Manta, del seno de la sociedad civil surgió “Ciudadanos en cuarentena” -un grupo encabezado por el Colegio de Médicos, la ULEAM, varias organizaciones, a más de profesionales en diversas áreas que propuso una gama de acciones urgentes para frenar el contagio comunitario en las plantas fabriles-, al alcalde Agustín Intriago, que preside el COE cantonal en contubernio con el sector empresarial, han respondido como un sólido bloque, más parecido a un cartel, para defender sus intereses: los económicos, en lugar de la salud pública.

Interior de una industria pesquera en la ciudad de Manta./ FOTO enviada por el autor del artículo

La sociedad civil de Manta denuncia el inminente peligro de contagio masivo de los miles de trabajadores, por la ausencia de controles de bioseguridad en las plantas. A la fecha se cuentan al menos 20 casos de contagios y algunas muertes directamente vinculadas a ese sector; sin embargo, eso se oculta deliberadamente para permitir que las procesadoras continúen operando.

El COE anuncia la creación de 4 mesas de trabajo en las que sus integrantes son los mismos empresarios y/o concejales de la mayoría que responde al alcalde. Por elemental principio, el sector denunciado, al que la sociedad civil exige se controle, no puede al mismo tiempo ser ‘controlador’ o juez y parte. Su presencia allí solo responde a la visión de defender sus intereses y necesidades mediáticas.

Si bien el sector productivo en esencial para garantizar, en este caso la cadena alimentaria, no menos importante es el bien común. Al fin de cuentas, el recurso humano es el que mueve el aparato productivo y es el que se debe privilegiar, no solo la generación de riqueza.

Parte del proceso laboral en una industria pesquera./ FOTO enviada por el autor del artículo

Los reclamos de la sociedad civil debieron ser tomados en cuenta. Las propuestas con afán cívico y espíritu de salvación debieron ser escuchadas. Los “Ciudadanos en cuarentena” no somos enemigos de nadie, sino integrantes genuinos de la sociedad mantense. ¿Entonces por qué escudarse, por qué blindarse?, nos preguntamos, cuando las soluciones deben provenir y ser consensuadas entre todos los actores involucrados.

Si bien la mayoría de infectados y muertos proviene de los estratos pobres, los empresarios, el alcalde y quienes los secunden, deben estar claros que no son inmunes al virus, como tampoco lo serán al juico de la historia. Tendrán que asumir las consecuencias por haberse allanado a la presión de un grupo de poder económico y por el velado desprecio a la vida de sus ciudadanos, hoy desprotegidos a cambio de “donaciones y supuestas ayudas solidarias”, en medio de un escenario de crisis humanitaria global.

Desafortunadamente, en los días venideros, el país hablará de Manta tanto como de Guayaquil. Todos sabremos porqué.

* David Ramírez es un periodista manabita (Ecuador) radicado en Estados Unidos, donde trabaja como editor para El Diario de Nueva York. Mantiene comunicación diaria con colegas y amigos suyos residentes en Manta, quienes lo ponen al tanto de lo que sucede en esta ciudad. FOTO DESTACADA: Obreras de una industria pesquera de Manta / Enviada por el autor del artículo.