Los asentamientos humanos, en toda época y lugar, tienen sus pioneros: aquellas personas que se establecieron primero y contribuyeron con sus ideas y esfuerzos al desarrollo progresivo de su entorno.

Si un asentamiento es muy antiguo, de sus pioneros queda únicamente algún recuerdo vago, transmitido de generación a generación o preservado en papeles o en obras visibles que se anquilosaron en el tiempo. Pero cuando es más reciente, alguien está con vida para contarlo.

Es el caso de la señora Aura Arteaga, una de las primeras habitantes del Barrio La Pradera de la ciudad de Manta (Ecuador), cuya presencia acaba de hacerse visible cuando el alcalde y los concejales del cantón acudieron hasta ese lugar para inspeccionar las obras municipales que allí se ejecutan.

Sentada en una silla rodante, bajo el umbral de la puerta de acceso a su casa, recibió a los mandatarios municipales y conversó amenamente con ellas y ellos. Y como la vieja cortesía ciudadana no se ha desprendido de su comportamiento social, lo primero que dijo a los inesperados visitantes fue un saludo de bienvenida y palabras de agradecimiento por el mejoramiento vial que se está haciendo en su barrio. La frase que sirve de título a esta información es autoría de ella.

El alcalde de Manta, Agustín Intriago (de espaldas a la cámara), durante su inesperado encuentro con doña Aura Arteaga./ FOTO: GAD Manta

Afable y sencilla, la moradora de este sector de la Parroquia Los Esteros relató cómo ha sido la evolución de La Pradera a lo largo de sus 80 años de vida. Narró con fervor la pausada transformación del sitio, contando anécdotas que despertaron la curiosidad de sus distinguidos visitantes.

“Cuando nosotros llegamos esto era campo. Solo había ocho casas. Los buses no llegaban aquí y ya después se fue poblando más”, recordó.

Y contó que hace un tiempo atrás, cuando llovía, el agua retenida en la calle salpicaba hasta la casa al paso de los automotores, por los baches que existían y empozaban la lluvia.

“Ahora está quedando muy lindo y eso me pone contenta. Es un mejoramiento muy grande para el barrio. Algo que nos hace sentir bien como moradores”, concluyó doña Aura.

La obra municipal que se hace hoy en La Pradera avanza en un 40 % y comprende el bacheo y la posterior repavimentación de diversas calles y avenidas que se conectan con el vecino Barrio Altagracia y con la también vecina Ciudadela Elegolé, siendo un total de 1.4 kilómetros de vías en mantenimiento.

FUENTE: Gobierno municipal de Manta, mediante boletín y foto.