La inevitable protección al ambiente, en la próspera pesquería atunera ecuatoriana

Embarcaciones de la pesca atunera, ancladas junto al muelle pesquero de Manta./ FOTO de APM, tomada de su sitio web oficial

En el mes de junio, cada año, se conmemoran 3 sucesos históricos importantes para la conservación de la naturaleza terrestre: el establecimiento del Día Internacional del Ambiente y el de la Lucha Contra la Pesca No Regulada (5 de junio), y el Día Mundial de los Océanos (8 de junio).

Y es que conservar los ecosistemas del planeta es vital para su permanencia y la de todos los seres que en él habitamos. Una muestra de esta necesidad, imperiosa y urgente, es el trastorno climático que deteriora la calidad de vida como consecuencia del consumo desenfrenado que acaba con bosques, fuentes hídricas y vida animal, poniendo en serio riesgo el sostenimiento de la vida humana.

La Fundación para la Conservación del Atún (TUNACONS), organismo ecuatoriano sin fines de lucro, afirma estar consciente de ese riesgo y que por eso trabaja para alcanzar el décimo cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Es así que llama a quienes pescan atún, a que lo hagan de manera cuidadosa a fin de preservar la especie, muy deseada por su valor nutritivo y económico.

Recuerda que el 15 de diciembre del año 1977 las Naciones Unidas decretaron que sea el 5 de junio Día Internacional de la Lucha Contra la Pesca No Regulada, por lo que ya son 44 años de concientización sobre ese tema.

TUNACONS y su quehacer

El director ejecutivo de TUNACONS, Guillermo Morán, informó que esta fundación es un proyecto que surge de la unión de 5 empresas con asiento ecuatoriano: NIRSA, Grupo Jadran, Servigrup, Eurofish y Tri Marine. Y que mantiene una alianza de cooperación técnica con la Fundación Mundial de la Naturaleza (WWF) en Ecuador, con la cual buscan alcanzar la certificación ecológica de pesca sostenible más reconocida a nivel mundial, llamada Marine Stewardship Council (MSC).

A finales de mayo el Gobierno del Ecuador, mediante Acuerdo ministerial, aprobó los estatutos de TUNACONS para convertirse en fundación sin fines de lucro y cuyo ámbito de acción es impulsar procesos para que sus empresas miembros implementen una pesca responsable y sostenible bajo estándares científicos.

“Nos encontramos en el cuarto año de trabajo y ya estamos en la etapa de evaluación final para lograr alcanzar la certificación del Marine Stewardship Council (MSC)”.

GUILLERMO MORÁN, director ejecutivo de TUNACONS

El objetivo de la certificación es cooperar a fin de mantener saludables las poblaciones de atunes tropicales en el Océano Pacífico Oriental (OPO), minimizar los impactos en el ecosistema marino y promover el fortalecimiento de la administración de la pesquería de atunes a nivel nacional e internacional.

Para lograr la certificación, TUNACONS tiene en cuenta 3 líneas de acción claves: todos sus barcos cuentan con observadores a bordo para recoger información que sirva para fortalecer evaluaciones de atunes; manejo de especies en captura incidental, asegurándose que sean regresadas con vida al mar; y, reemplazo de materiales sintéticos utilizados en la pesca, por opciones 100 % degradables (bambú, abacá y palo de balsa).

Esto significa el atún para el Ecuador

En el Ecuador, las industrias que procesan atún están ubicadas en Posorja (Guayas), Santa Elena (Santa Elena) y Manta (Manabí), concentrándose en esta última el 60 % de la oferta. La capacidad de producción (procesamiento y envasado) alcanza las 500.000 toneladas anuales, de las cuales un 10 % se destina al mercado local y 90 % a exportación.

Guillermo Morán señaló que el atún se ha mantenido como el tercer producto de exportación no petrolera más importante en el Ecuador. A nivel mundial, Ecuador sigue siendo el segundo exportador de atún procesado, después de Tailandia.

Además, indicó que en Ecuador existen aproximadamente 20 plantas procesadoras de atún, y su flota pesquera -a nivel del Pacífico Oriental- es la más grande y productiva de la región.

Por otra parte, es importante señalar que debido a la pandemia mundial de la COVID-19, y la exigencia de los mercados, el sector reforzó en el último año normativas nacionales e internacionales de inocuidad, como buenas prácticas de manufactura, protocolos de bioseguridad y normativa de seguridad de riesgo en el trabajo.

Durante el 2020 la industria priorizó la salud de sus trabajadores en medio de la emergencia por la pandemia.

El sector atunero emplea directa e indirectamente a 120.000 personas, entre plantas industriales, flota de barcos, además de empleos conexos.

El bloque de la Unión Europea, al que actualmente se envía más del 50 % de la oferta de Ecuador, es uno de los cinco destinos que empujó el crecimiento de las exportaciones atuneras desde hace más de una década.

El sector procesador de atún del país ha logrado triplicar su volumen de exportación durante los últimos 10 años. El aporte de este producto representa el 8 % del total de ventas no petroleras. En el 2010, el país exportaba USD$ 318 millones y para el cierre del 2020 se llegó a USD$ 1.033 millones.

Desde la perspectiva del beneficio directo para el consumidor, se puede señalar que, según estudios científicos, el atún aporta con ácidos grasos Omega 3 (en especial EPA y DHA), beneficiosos para la salud cardiovascular; proteína magra que regula el organismo; niacina y colesterol HDL que previenen acumulación del colesterol malo en las arterias; vitaminas A y D; minerales como fósforo, magnesio y yodo; sube el ánimo; es bueno para la memoria y protege la piel.


FUENTE: Fundación para la Conservación del Atún – TUNACONS (Guayaquil), mediante boletín con firma de Mayi Zambrano V., quien lo envió a REVISTA DE MANABÍ.