Opiniones

Ser apolítico

José Ramón Moreira Aliatis./

José Ramón Moreira Aliatis* / ing.jrma@hotmail.com

“Ser apolítico es una cómoda manera de ser cómplice”. Comparto totalmente esta frase.

Me siento culpable por haber permitido que audaces, aventureros, encantadores, cautivadores del quehacer político; carismáticos que la naturaleza los ha dotado de fácil verborrea, y que los electores -sin conocer las intenciones de aquellos- en ocasiones anteriores los eligieron ignorando que no tienen condición humana para guiar los destinos gubernamentales, sino más bien para llevarnos al despeñadero de la corrupción y de la pobreza; y, encima de ello, tratar de convertirse en verdaderos dictadores democráticos y tratar de eternizarse en el poder.

Gracias a Dios se los está conociendo y se los está frenando. Es tan importante tener cultura política para filtrarlos y buscar lo que más interese a la comunidad latinoamericana. Invito a todos los ciudadanos conscientes de que esos delincuentes han causado daño a la nación, a expulsarlos para siempre. Estamos a tiempo para remozar esos cuadros nefastos. Son eternos mentirosos y es bueno hacerles notar que ya comenzamos el camino de la rectificación.

Justo es destacar que, así como hay ciudadanos del mundo que se han dado cuenta del daño que nos hacen esos politiqueros, también aparecen pichones que ven el quehacer político como una manera fácil de tener trabajo. Incursionan en las capas populares como dirigentes mesiánicos y agresivos para solucionar problemas sociales de los colectivos, sin tener la mínima preparación técnica, política ni académica.

Individuos que ven a otros poseer buenos carros, lindas casas, bellas mujeres, fáciles placeres; también quieren tener lo mismo y se vuelven especialistas en interpretar muy bien el papel de salvadores. Y si no ponemos atención para a tiempo ponerlos en su lugar y estar en el sitio en donde queman las papas -es decir donde bailan, chupan, se abrazan, van a los sepelios-, tengan la certeza de que en el tiempo más corto posible estarán guiando masas y comienzan a apuntarle a las representaciones más sencillas, que son aquellas de legisladores y fiscalizadores de los territorios locales. Eso es común aquí y en la Cochinchina.

El señor legislador Xavier Santos Sabando me da la razón cuando dice: “Debemos saber, ¿qué es la política y para qué sirve? Estoy convencido del empoderamiento ciudadano y de la buena política”.

Tiene sentido lo que dice José Antonio Madrigal: “esta lucha no es de izquierda ni de derecha, es de sentido común”. Viene a colación esta aseveración, cuando hemos conversado con nuestros compañeros y amigos de nuestra edad maravillosa del siglo pasado en el Colegio Cristo Rey. Los curas nos enseñaron a ser éticos; nos educaron para ser respetuosos; nos enseñaron las buenas costumbres, el buen escribir, el buen hablar; pero de política, nada. Nos fallaron, nunca nos dijeron que era la ciencia más noble para ayudar al ser humano.

* José Ramón Moreira Aliatis reside en Manta, provincia de Manabí, República del Ecuador. Es ingeniero comercial, empresario y periodista de opinión.

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