El sector de la producción ecuatoriana que cultiva en pequeña escala bananos y plátanos para exportación, desarrolla una ardua labor como aportante a la economía nacional. Por esto, durante todo el mes de octubre y desde hace algunos años, recibe un reconocimiento público por su gran importancia en toda la cadena de valor de la actividad bananera.

En ese segmento productivo hay personas que, con su esfuerzo, tradiciones y conocimientos, juegan un rol fundamental en el cultivo y cosecha de uno de los principales productos de exportación no petrolera del país, como es el banano.

El reconocimiento se hace a propósito de que el 16 de octubre se conmemoró a nivel nacional el Día del Agricultor y del Ganadero, como lo recuerda la Corporación Regional de Bananeros Ecuatorianos (AGROBAN), que particulariza la labor ardua de agricultores, asistentes, jefes de campo, empacadores de fruta, recolectores, deshojadores, entre otros actores de la producción bananera y platanera del país.

De acuerdo con el Clúster Bananero y Platanero del Ecuador, se han registrado más de 10.000 productores de musáceas, activando la economía semanal de una docena de provincias dependientes en gran medida de estos productos.

En Ecuador existen alrededor de 321.831 hectáreas sembradas de banano y plátano. Las principales provincias productoras, son: El Oro, Guayas y Los Ríos. 

Agricultura sostenible

Con el objetivo de instruir a la cadena de producción que forma parte de la industria bananera, se han desarrollado varios programas de responsabilidad social que buscan fomentar y potencializar las habilidades y capacidades de los trabajadores.

En este contexto, desde el año 2019 AGROBAN impulsa el programa de fortalecimiento de capacidades del productor bananero de pequeña escala, plan que fue diseñado mediante visitas de campo en las cuales se recogió información relevante sobre los puntos críticos de los productores.

Una de las clases teóricas. / FOTO: AGROBAN / Atrevia

Los ejes de enseñanza abordaron temas tales, como fortalecimiento de capacidades para mejorar productividad; fortalecimiento de capacidades en agricultura sostenible; reforestación de cuencas; restauración y autorización para el uso y manejo de pesticidas; fortalecimiento de capacidades para uso y manejo de pesticidas; capacitación a productores en buenas prácticas de seguridad e higiene ocupacional; fortalecimiento de capacidades sobre enfermedades en plantas, para aplicación correcta de pesticidas; entre otros temas.

En total se han impartido 72 talleres macro, que han permitido robustecer los conocimientos y habilidades de 1.024 productores, de los cuales el 36 % son mujeres.

Durante el desarrollo del programa se escogieron cinco fincas como escuelas de campo, las cuales están ubicadas en las provincias de El Oro, Cañar y Guayas. Áreas en donde se ejecutaron más de 100 actividades relacionadas a los ejes de instrucción

Las actividades capacitadoras se clasificaron en cinco temas:

  • Actividades productivas: Aprendieron un correcto manejo de población para optimizar la producción por áreas, teniendo como resultado un diagnóstico inicial del estado de su plantación para poder mejorar la toma de decisiones.
  • Conservación de los suelos: Se buscó que los agricultores determinen la textura del suelo, su estructura, descompactación (trinchado o herculizado) e incorporación de microorganismos eficientes para optimizar los programas de fertilización.
  • Acciones en protección del medio ambiente: Manejo de desechos, reducción del uso del agua, el tratamiento de aguas residuales y las áreas de conservación.
  • Acciones en beneficio de la higiene e inocuidad postcosecha: Limpieza y desinfección de planta empacadora, higiene y secado de fruta, proceso de deslatexado (desleche) de fruta, aplicación de productos postcosecha, embalaje y estiba.
  • Acciones sobre el manejo de deriva de agroquímicos: Durante esta etapa se instruyó a los agricultores sobre barreras vegetativas, zonas de no fumigación, protección de canales, de cuerpos de agua, períodos de reingreso.

El sector bananero, en voz de AGROBAN, dice hallarse comprometido con su cadena de valor y por tanto busca fomentar e instruir buenas prácticas medioambientales que permitan fortalecer y desarrollar nuevas habilidades y destrezas en cada agricultor de pequeña escala, mediante la implementación de programas y actividades que permiten que el productor conozca de primera mano el accionar en el campo.

FUENTE: Comunicado y fotos con firma de AGROBAN (Ecuador), enviados a REVISTA DE MANABÍ por intermedio de la Agencia de Comunicaciones Atrevia.