David Ramírez* Nueva York / 02-11-2021

La East Side Gallery, el único vestigio del Muro de Berlín que dividía Alemania, hoy en día es una de las atracciones turísticas más populares de la capital alemana. 

Es un tramo de 1.316 metros (1.3 kilómetros) que se inauguró como una galería el 28 de septiembre de 1990, es decir, poco más de un año después que la población alemana lo derribara de forma pacífica. Allí cientos de artistas de distintas nacionalidades han plasmado sus obras, convirtiendo el antiguo muro de frontera en la superficie al aire libre más larga del mundo dedicada al arte.

La East Side Gallery es un monumento protegido donde se expresa el rechazo a la opresión que simbolizó el Muro de Berlín, honra la vida y la libertad, tanto como desde diversas perspectivas interpreta el rumbo ideológico, político y económico que devino tras su derrumbe.

El autor del reportaje, periodista David Ramírez, en el Muro de Berlín. / FOTO: D. R.

La caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, que conllevó a la reunificación de Alemania y al fin de la Guerra Fría, es considerado uno de los principales sucesos de los últimos tiempos, no sólo porque marcó el fin de una era en la historia alemana, sino porque generó un nuevo orden mundial.

La galería está localizada en el lado este, en el céntrico vecindario de Friedrichshain, a orillas del río Spree. Es la sección más larga del Muro de Berlín que existe; el resto, en total los 45 kilómetros que dividían la ciudad, más los 115 kilómetros que separaban la República Federal de Alemania (RFA) de la República Democrática Alemana, fueron demolidos completamente.

Mural “El sueño de la paz”. / FOTO: D.R.

Algunas de las obras de la East Side Gallery son particularmente impactantes, como el “Beso Fraternal”, del pintor ruso Dmitri Vrubel, que representó a los líderes comunistas Leonid Brezhnev y Erich Honecker, inspirada en una fotografía de 1979 que mostró el beso que se dieron durante una celebración de los 30 años de la República Democrática Alemana.

En sí, las obras que más llaman la atención son las que evocan los turbulentos años de la II Guerra Mundial, el Holocausto Nazi en que eran comunes las cámaras de gases y los hornos crematorios; también hay alusiones a la muerte y la posibilidad de una aniquilación total por una conflagración nuclear.

Uno de los coloridos graffitis. / FOTO: D.R.

Nada más al empezar el recorrido por la galería hay una inscripción de la poetisa y pintora israelí Varda Carmeli, que dice:

Guíame en mis sueños entre diferentes tiempos y espacios

para compartir esperanza con naciones y creyentes.

Observar con modestia la pura verdad

y revelar con prudencia la magia y el misterio.

Panorámica de la East Side Gallery. Constan: Jamilé y los esposos David y Jacqueline./ FOTO: D.R.

Berlín es sin duda una ciudad vibrante que se debe visitar. Es una urbe que honra su historia y su oscuro pasado y que después de estar dividida entre el este y el oeste, en la actualidad renace como un nuevo epicentro cultural de Europa.

* David Ramírez es periodista manabita que reside en Nueva York.