Nunca está demás echar mano de la experiencia ajena para realizar correctamente nuestros propios planes de superación personal. Por eso recogemos aquí la experiencia de un alto ejecutivo en una cooperativa de ahorro, que además tiene los conocimientos específicos adquiridos durante su formación académica.

En la actualidad se habla constantemente de la necesidad de tener una buena educación financiera y de crear hábitos responsables para lograr un manejo apropiado del dinero. Parte fundamental de estos propósitos es el ahorro, ya que reporta grandes beneficios, tanto a corto como a largo plazo.

Pero, ¿qué ocurre cuando una persona ha llegado a los 40 años de edad y se da cuenta de que no ha ahorrado nada hasta el momento? De acuerdo con Esteban Correa, subgerente comercial de la Cooperativa de Ahorro Andalucía, a esa edad ya se debe contar con una madurez financiera que permite mantener un enfoque de largo plazo y no dejarse llevar por objetivos o deseos de corto plazo.

Es importante recordar que nunca es demasiado tarde para empezar a ahorrar y pensar en un mejor futuro financiero. Para ello existen ciertos hábitos financieros que se pueden adoptar hasta lograr esa meta.

Lo primero que se debe tener en cuenta es la actitud y la disposición para hacerlo. Si se ha llegado a esa edad y no se cuenta aún con un fondo de ahorro, este es un excelente momento para iniciarlo. Aunque en algunas ocasiones el salario actual o el nivel de gastos no permiten hacerlo, abrir la mente y plantearse objetivos claros harán posible que la cultura de ahorro se vaya dando de manera natural.

Programando el ahorro familiar. / FOTO: Proporcionada por Cooperativa Andalucía / Taktikee

Esteban Correa comparte a continuación algunas recomendaciones para empezar a ahorrar sin que pase más tiempo:

Realizar un análisis real de las finanzas personales.

Como punto de partida, es recomendable elaborar un documento en donde se pueda identificar cuáles son los ingresos mensuales que se percibe y un estimado de los gastos más comunes que se suele tener. Al hacer este ejercicio, lo más importante es ser honesto, ya que se trata del primer paso para poder identificar la capacidad real de ahorro.

Elaborar un presupuesto mensual.

Una vez que se ha realizado un escaneo de la situación financiera, se debe elaborar un presupuesto para definir cuánto se puede gastar mes a mes, sin sobrepasar la capacidad financiera, y dejando un porcentaje para el ahorro. Para ello se puede llevar un control, ya sea en una hoja de cálculo creada en un dispositivo digital o en un cuaderno destinado para este fin.

Establecer un objetivo.

Todos los proyectos que inician con un propósito tienen 60 % más de probabilidades de tener éxito. Es fundamental identificar las razones por las que se quiere empezar a ahorrar y establecer un periodo para lograrlo. Este objetivo debe ser realista e importante. Ninguna meta es incorrecta, puede ser desde renovar el auto, comprar una casa, realizar algunos estudios, tomar unas merecidas vacaciones, tener un fondo para la educación de los hijos, hasta planificar la jubilación.

Priorizar los gastos.

Se debe identificar qué gastos son realmente necesarios y cuáles no. Llegado a los 40 hay determinados gastos que son más fáciles de prever, como -por ejemplo- la cuota mensual de la casa, el seguro de salud para la familia o el pago de los estudios de los hijos. Estos gastos siempre deben ser prioritarios. Para los gastos variables o flexibles, como actividades de ocio o entretenimiento, se debe limitar un presupuesto de acuerdo al análisis financiero realizado con el fin de evitar gastos innecesarios que perjudican el ahorro.

Ahorrar sin esperar más.

Al llegar a esta edad (40) el ahorro no puede ser una opción. El verdadero ahorro surge de destinar, a principios de mes, un porcentaje del presupuesto total (10 %, 20 %, 30 % o más, en función de las posibilidades económicas) a este fin. Es decir que ahorrar no significa guardar lo que le sobra. No importa lo que pase, se debe respetar y tratar de cumplir el plan de ahorro establecido en el presupuesto. 

En la actualidad existen varias alternativas de ahorro que pueden ayudar a que esta práctica se realice de manera frecuente, segura y rentable.

Emprender o invertir para obtener ingresos.

A los 40 años las personas ya han acumulado suficiente experiencia, conocimientos y contactos que podrían resultar muy interesantes a la hora de plantearse emprender. Además de emprender, la inversión puede ser otra forma de obtener ingresos.

La educación financiera es fundamental para manejar de manera responsable el dinero e implica un proceso de aprendizaje de nuevos hábitos. Nunca es tarde para iniciar una buena planificación económica en la que el ahorro sea una prioridad, recordando que es la mejor manera de crecer financieramente, así como de asegurar un mejor futuro y una mayor tranquilidad en la vida diaria.

FUENTE: Cooperativa Andalucía (Quito, Ecuador), mediante boletín y fotos remitidos a REVISTA DE MANABÍ por intermedio de Taktikee, Consultores de Comunicación, con firmas conjuntas de Tania Sánchez y María Elena Pérez (tania@ttk.ec / mariaelena@ttk.ec / Celular: 098 431 8906).

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