El maestro, historiador y escritor Joselías Sánchez Ramos (Manta, Ecuador), desarrolla un ensayo contrastante acerca de la Batalla del Pichincha sucedida en el año 1822 y que acabó con el virreinato español que dominaba desde Quito, permitiendo que la extensión territorial que abarcaba ese predominio se constituya, un poco después, en la hoy República del Ecuador.

Joselías Sánchez Ramos

Joselías Sánchez Ramos / sjoselias@gmail.com / 2022-05-24.

Hola amigos. Al conmemorar el bicentenario de la libertad, les pregunto: ¿Es más importante entender que recordar? En mi criterio, para entender, es preciso recordar. Es lo que hacemos los ecuatorianos con cada 24 de mayo; recordamos para conmemorar la “Batalla del Pichincha” que, liderada por A. J. de Sucre, culmina con la derrota del ejército español acuartelado en Quito y ratifica, para este territorio que posteriormente se llamaría Ecuador, el ejercicio de su libertad e independencia.

Manta y Manabí

Manta y Manabí también evocan esta fecha. En Manta, posiblemente esté engalanada con el tricolor patrio la tradicional Avenida 24 de Mayo, una vía que existe desde los comienzos urbanos de la ciudad de Manta.

En Manabí, tenemos el Cantón 24 de Mayo cuya cabecera cantonal es Sucre. Tenemos el Cantón Sucre cuya cabecera cantonal es Bahía de Caráquez. En Montecristi, la tradicional Escuela Sucre

Triunfo liberador y controversias

La batalla del Pichincha consolida el proceso libertario que se inicia en Guayaquil el 9 de octubre de 1820 y que, diez años más tarde, el 13 de mayo de 1830, permite la creación de la República del Ecuador como un Estado de derechos constitucionales y justicia, libre, altivo, digno y soberano, con una formidable memoria histórica y una poderosa identidad nacional.

Sin el 9 de octubre en Guayaquil, no habría el 24 de mayo en Quito. Es la controversia de los historiadores.

La Batalla del Pichincha es el triunfo liberador que consolida la independencia de América con la batalla de Ayacucho.

La Batalla del Pichincha ratifica el espíritu libertario de los habitantes de la Presidencia de Quito, que el 10 de agosto de 1809 dieron el primer grito de la independencia de América.

La controversia es que, para esos tiempos, ya existía un pueblo libre, libre desde la Colonia, el pueblo cholo del litoral ecuatoriano, tan libre que hasta fue invisibilizado por la Constitución de Montecristi, 2008.

La controversia es que, en Esmeraldas, desde el siglo XVII, ya existía una región libre, la República de los Zambos.

Memoria

La Batalla del Pichincha evoca varios aspectos:

Consolida el ideal bolivariano de “libertad”. En esta batalla participan ciudadanos de otros países comprometidos con la libertad, gente de todos los estratos de nuestra región: hombres y mujeres, costeños y serranos, montuvios y cholos, nativos y afroecuatorianos, blancos y mestizos.

Genera el sentimiento de la heroicidad a través del sacrificio y reconocimiento del joven cuencano, Abdón Calderón, cuyo nombre era repetido por todos los ejércitos: “Murió gloriosamente en la Batalla del Pichincha pero vive en nuestros corazones”.

Demuestra el liderazgo militar y la capacidad estratégica del Gral. Antonio José de Sucre, vencedor del Pichincha, quien luego será reconocido como Mariscal de Ayacucho.

Visualiza la unidad nacional de la próxima república, dado que los hombres y mujeres que participan en la gesta del 9 de octubre de 1820 participan en la batalla del Pichincha del 24 de mayo de 1822.

Estos aspectos se ratifican en la Batalla de Tarqui del 27 de febrero de 1829. Tarqui es también un nombre glorioso que identifica a una parroquia urbana de Manta.

Significado

Los conceptos de paz, libertad, entender para comprender, nos permiten visualizar el significado de esta gloriosa Batalla.

Paz. – Al concluir la batalla del Pichincha, Aymerich, el general español derrotado, entrega su espada el general vencedor. Sucre la recibe y en vez de quebrarla para ratificar la humillación y la derrota del vencido, se la devuelve, íntegra, en señal de respeto y consideración. Este gesto consolida la victoria y la paz. Un gesto superior del siglo XIX. Es lo que Alfaro, con su “perdón y olvido”, predicó a fines de ese siglo XIX.

Es lo que debemos recuperar, como valoración humana de los ecuatorianos del siglo XXI, para superar la violencia verbal de cada campaña electoral y la violencia delincuencial que atemoriza al pueblo ecuatoriano.

Libertad. – Que implica el respeto y reconocimiento a la otredad, entender al otro para comprendernos todos. Es la lección de Sucre, es la lección de la Batalla del Pichincha. La alteridad es el nuevo valor humano del siglo XXI. A nosotros nos llega desde el 24 de mayo de 1822.

Entender. – La fecha y el hecho son importantes para preguntar y cuestionar. Pregunto: ¿es más importante entender que recordar? Como ensayista e historiador cuestiono la no inclusión del pueblo cholo en las luchas libertarias.

Confiamos que la Prefectura de Manabí dé otra lección al país, como la dio el cholo Alfaro, nativo de Montecristi, y resuelva reconocer culturalmente al territorio de Manabí como “Provincia cholo – montuvia”. (Joselías, 2022-05-24)

100 años de Manta (1922 – 2022).