Por Pedro Pablo Jijón Ochoa, ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría para Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com

Migración, pintura del artista cubano Eduardo Abela.
Autor: Eduardo Abela (Cuba).

Tengo el gusto de ser amigo de don Diego Analuisa, canillita de mi barrio, actor de la Economía Popular Solidaria (EPS), quien con alegría me avisa cuando algún artículo de mi hija o mío ha sido publicado en algún medio de prensa. Don Diego, original del Barrio La Vicentina de la ciudad capital de la República del Ecuador, vino con su esposa a la ciudad de Guayaquil, en un día de paseo, y vio oportunidad para cambiar de vida.

Muchos habitantes de las zonas rurales del Ecuador ven oportunidad en las grandes ciudades -como Guayaquil, Quito, Cuenca, Ambato, Machala- para mejorar su status de vida, educar a sus hijos y lograr bienes que en el campo no lograrían, por las dificultades de la vida campesina y abandono de la actividad agropecuaria por parte de gobiernos; por eso buscan migrar a grandes centros poblados y ser parte de manera digna de la EPS.

Algo de historia: en al año 1950 se realizó en el Ecuador el primer censo de población, descubriendo que esta, porcentualmente, estaba repartida mayormente en el campo, con el 71 % y en los centros urbanos estaba el 29 %. Recordemos que en esas décadas vivíamos un sistema productivo caracterizado, en la Sierra, de latifundios, grandes extensiones de tierras en pocos propietarios, dedicadas a la producción de ganado y sus derivados; al cultivo de papas y unos pocos cereales; y la mano de obra era sometida a moderna esclavitud. Los propietarios de latifundios permitían a los campesinos producir en pequeñas extensiones de tierra (minifundios) a cambio de mano de obra gratuita.

Con la Revolución Liberal en el Ecuador y la crisis financiera europea, a finales de los años 1.800 se produce una importante migración desde el Viejo Mundo, concentrándose en la Costa, principalmente en las provincias de Manabí y Guayas; alcanzando gran desarrollo la incipiente agroindustria de la caña de azúcar y el cacao, demandantes de mano de obra campesina. Paralelamente, los sectores campesinos ven oportunidad de trabajo en estos centros de producción e inicia a lo largo de los años una gran migración interna en busca de mejores ingresos.

Según el Censo de Población y Vivienda realizado por el INEC en el año 2010, las cifras dan un vuelco, alcanzando la población rural el 37 % y la urbana el 63 %, develando claramente una alarmante migración campesina, por las difíciles condiciones de vida en el campo.

Hoy por hoy, debido a las erróneas políticas aplicadas por el Ministerio rector del desarrollo agropecuario en el Ecuador, se está produciendo una nueva migración desde el campo. Productores arroceros y maiceros están quebrando por las resoluciones ministeriales, que determinan franjas de precios y precios referenciales para estos productos. Es más: se está produciendo una nueva forma de esclavitud moderna, en donde el productor trabaja de manera digna, sin tener ganancias, y el trabajo de este es aprovechado por la letal intermediación y ciertos industriales que se llevan grandes ganancias a partir del trabajo campesino.

Debemos lograr una verdadera articulación entre ministerios, instituciones, gremios agropecuarios, actores de Economía Popular Solidaria; con verdaderos y serios planes de desarrollo agropecuario; con nuevas autoridades comprometidas con el desarrollo social y económico del sector campesino, nada genuflexas con las transnacionales. Solo así lograremos el nivel que merece nuestro habitante del campo.

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