En las ciudades de Jaramijó, Manta y Montecristi hay unidades médicas, dependientes del Ministerio de Salud Pública, donde se brinda atención especializada para tratar a los pacientes adictos a las drogas, como el alcohol y los estupefacientes.

El psicólogo Renzo Macías, del Distrito de Salud 13D02 -que atiende a los tres cantones mencionados-, explica que “Estos centros se crearon con la finalidad de que personas que tengan problemas en consumo de sustancias sean atendidas de manera integral, bajo un proceso de terapias psicológicas, médicas, ocupacionales, que van direccionadas a la  recuperación y reducción de riesgo de sustancia”.

Explica, además, que para detectar el riesgo realizan previamente una prueba de tamizaje, llamada ASSIST: “Es una prueba de detección de consumo de alcohol, tabaco y sustancias. Con esto valoramos si necesita un tratamiento intensivo o residencial; además, es estabilizado si llega con algún cuadro de intoxicación, y le vamos dando tratamiento. Generalmente acuden tres días a la semana para participar de nuestras terapias”.

El psicólogo informó que ese servicio de salud mental se ofrece en 3 niveles de atención.

La primera, en modalidad ambulatoria, radica en los centros de salud Cuba Libre (Manta) y Montecristi. Cuando en este nivel se detecta o se presentan situaciones de mayor complejidad, los pacientes son derivados al servicio ambulatorio intensivo.

La modalidad ambulatoria intensiva está disponible en los centros de salud Manta y Jaramijó, y brinda tratamiento a personas que presentan trastornos mentales graves y/o consumo problemático de alcohol y otras drogas. Este espacio terapéutico proporciona tratamiento individual, familiar, grupal o multifamiliar.

En todas esas terapias las actividades recreacionales son importantes, para que “las personas tengan la oportunidad de tener un grado de distracción cognitiva (con la) que de alguna manera vayan inhibiendo el sentido del pensamiento hacia el consumo”, explica el psicólogo Renzo Macías.

El tercer nivel de atención se da en las unidades de salud mental hospitalarias, donde se atienden casos de urgencia o emergencia; por ejemplo, síndrome de abstinencia o intoxicaciones agudas por consumo de alcohol y otras drogas, así como también trastornos de salud mental en condiciones agudas y graves. Para estos casos existen los centros de tratamiento especializado para personas cuyo consumo de alcohol y otras drogas se ha vuelto muy problemático.

Este último servicio brinda tratamiento en modalidad residencial, porque el consumo problemático de drogas debe evaluarse considerando el tiempo de consumo, el tipo de sustancia y la frecuencia de consumo, así como la incidencia de las redes de apoyo social para consumidores deshabilitados. Estos casos son evaluados por el equipo de salud interdisciplinario, que busca la inclusión social y la autonomía del paciente, que es asilado por seis meses en uno de estos centros y luego se brinda seguimiento y control en los SAI (Servicios de Ambulatorios Intensivos).

En el último año, entre los SAI de Manta y Jaramijó han sido atendidos 8.965 pacientes, y actualmente participan 56 en esas terapias. Las edades de ellos van desde los 15 hasta los 42 años.

Testimonio de un drogadicto rehabilitado

Andrés (nombre ficticio), inició el consumo de drogas desde los 19 años de edad. Probó por curiosidad y desde entonces los desajustes familiares lo llevaron a seguir consumiendo hasta volverse adicto. Hoy tiene 33 años y es paciente de un SAI.

Asegura haber hecho varios intentos de dejar las drogas, sin resultados favorables. Y explica: “Yo me creía capaz de dejarlas por mi cuenta y que eso funcionaría, pero al final siempre recaía; ahora me doy cuenta que es necesaria la ayuda profesional”.

Después de nueve meses continuados en el proceso de rehabilitación en el SAI, Andrés quedó limpio de drogas, pero sin dejar el tratamiento.

FUENTE: Distrito de Salud 13D02 (Manta), mediante boletín informativo y fotos, con firma de la periodista Rebeca Alarcón Mieles, analista de comunicación, prensa e imagen.
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