Buzos de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), con apoyo del Gobierno cantonal, se han sumergido más de 10 metros hasta el Arrecife Perpetuo Socorro en el fondo marino al pie de la costa de la ciudad de Manta y encontraron que la acción depredadora de los humanos está dañando ese santuario natural.

La inmersión ocurrió en la mañana del día domingo 23 de septiembre de 2018 y fue un esfuerzo de la primera minga submarina organizada para liberar de la basura humana la flora y la fauna del arrecife. En este esfuerzo también participó la empresa turística  Spondylus Travel.

Esa iniciativa fue motivada tras conocerse un informe publicado por la organización ecologista WWF/Adena, cuya advertencia es alarmante: “el 60 % de los arrecifes de coral del planeta ya perdidos permanentemente o que serán destruidos en los próximos 30 años, disminuyen los ingresos (en ciertos casos de hasta el 75 %)”; y, a la vez, “las pérdidas de empleo y fuentes alimenticias amenazan la vida de millones de personas.” Al mismo tiempo señala, sin embargo, que “en países donde los arrecifes de coral atraen a millones de buceadores, el turismo sostenible podría constituir una fuente de ingresos muy importante para la población local. No obstante, para la consecución de estos beneficios, los arrecifes deben ser gestionados de una manera sostenible”.

El Arrecife Perpetuo Socorro tiene una dimensión de entre 3 y 4 kilómetros cuadrados. Está ubicado a 2.500 metros de la costa y se halla entre 6 y 13 metros de profundidad. Es uno de los sitios más tradicionales y preferidos por los buceadores de Manta. Está habitado por una gran comunidad de peces e invertebrados marinos, pero se encuentra amenazado por el anclaje de navíos que fractura los corales; y, sobre todo, por el abandono de redes y sogas de pesca, encontrándose de 25 a 30 restos de estas en cada 100 metros de arrecife, conforme dijo Juan Figueroa, docente universitario a cargo del grupo de basura marina y gestión de residuos sólidos de la Facultad de Agropecuaria de la Uleam.

Además está la basura arrastrada por las corrientes de los ríos y el propio oleaje marino, o aquella arrojada desde las embarcaciones. Todo esto causa graves daños a este frágil ecosistema, como por ejemplo los plásticos que cubren los corales y los asfixian y también interrumpen el paso de la luz necesaria para el desarrollo de algas que alimentan el coral, mermando su ritmo de crecimiento, su capacidad de reproducirse y su resistencia ante enfermedades y factores de estrés causados por el clima.

Luego de solo 4 horas de inmersión con intervalos, buceando a un promedio de 10,2 metros de profundidad, Jessenia Sacoto, David Pilligua, Antonio Santos y Samuel Pérez, liderados por el docente Figueroa, extrajeron 0,67 kg de cuerdas, 8,93 kg de redes gruesas de pesca, 2,34 kg de plásticos, 8,96 kg de redes finas de nylon, 1,24 kg de residuos de tela, 0,79 kg de vidrios, y una bujía, que por lo extenso de su cobertura tenían afectada una amplia zona del banco de coral.

Con esta acción salvadora, que los organizadores esperan continuarla -y ojalá con mayor apoyo- se busca generar conciencia pública frente al daño que los desechos generados por la población le hacen al ecosistema marino, y la importancia de realizar acciones para mitigar este impacto.

La minga de salvamento marino se hizo dentro de “La semana de la limpieza” y como parte de las acciones que comprende la campaña municipal “Yo hago mi parte”, conforme expresó María José Azúa, directora del departamento municipal de Higiene y Servicios Públicos.

FUENTE: Boletín informativo y fotos, con firma de la periodista Gema Arteaga Briones, directora de gestión de comunicación del Gobierno municipal de Manta.
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